SERGIO SARMIENTO*
SERGIO SARMIENTO*

“Este tipo de referéndum a mí no me da la sensación de que pueda representar a nadie”

Joan Manuel Serrat

Hubo otro referéndum importante en Cataluña. Tuvo lugar, como en el resto de España, el 6 de diciembre de 1978, y era un ejercicio para aprobar la constitución, la misma que establece “la indisoluble unidad de la nación española”.

España no estaba dividida entonces en autonomías sino en provincias. Las cuatro que pasarían a formar parte de la comunidad autónoma de Cataluña aprobaron claramente la constitución. Barcelona lo hizo con 91 por ciento de los votos y una participación de 67.6 por ciento de los ciudadanos registrados. Gerona con 90.4 por ciento y participación de 72.3 por ciento. Lérida votó a favor con 91.9 por ciento y una participación de 66.5 por ciento. Tarragona dijo sí con 91.7 por ciento y participación de 67 por ciento.

El respaldo catalán a la constitución en 1978 fue mayor que el del resto de España. En todo el país el voto por la constitución fue de 88.5 por ciento con una participación de 67.1 por ciento. En Madrid sólo 86.8 por ciento de los ciudadanos sufragó a favor, con participación de 72.2 por ciento. Los catalanes de 1978 mostraron un gran entusiasmo ante una constitución española que les daba libertades y autonomía que nunca habían tenido.

Hoy hay una nueva generación y entiendo que puedan sentirse insatisfechos con la decisión de sus padres y sus abuelos, pero esto no significa que no deban por lo menos tomar en cuenta la constitución que se aprobó con todas las formalidades en 1978 y que excluye la posibilidad de que una provincia o región puedan dejar el Reino de España.

El camino legal para la independencia de cualquier región tendría que pasar primero por una enmienda de la constitución que elimine el precepto de indivisibilidad de la nación. Como sería un cambio a uno de los principios fundamentales, requeriría no sólo de un voto de dos terceras partes de la Cámara de Diputados y el Senado, sino de la disolución del Parlamento y la convocatoria a nuevas elecciones. Las nuevas Cortes tendrían obligación de presentar la enmienda a referéndum en toda España. Al contrario de lo que ocurre en México, donde cada gobierno cambia la constitución a su antojo, en España el proceso está hecho para ser difícil.

Hasta hace poco la mayoría de los habitantes de Cataluña se inclinaba por mantenerse dentro España. Según una encuesta dada a conocer el 21 de julio por el Centro de Estudios de Opinión del propio gobierno separatista catalán, sólo 41.1 por ciento de los catalanes estaba a favor de la separación con 49.4 por ciento en contra. La resistencia del gobierno de Mariano Rajoy a permitir un referéndum ha aumentado el apoyo a la independencia. El 3 de septiembre un sondeo de SocioMétrica para el diario El Español mostraba ya un respaldo de 50.1 por ciento para la separación con 45.7 por ciento en contra. La violenta represión del referéndum del 1ro de octubre sin duda aumentará el respaldo por la independencia. El referéndum mismo, a pesar de su mayoría de 90 por ciento, es inválido porque sólo participaron quienes quieren la independencia.

Al final no hay ley que pueda impedir que una comunidad que quiera separarse lo haga. El gobierno de Rajoy ha actuado con torpeza y ha incrementado el respaldo a un independentismo que no le conviene a Cataluña, que quedaría no sólo fuera de España sino de la Unión Europea. Los catalanes, sin embargo, no deben olvidar que ellos mismos aprobaron de manera abrumadora la constitución de 1978. Hoy no pueden decir simplemente que se equivocaron.

 

Nuevo ataque

Hemos visto en Las Vegas un nuevo acto de violencia terrorista irracional en Estados Unidos. Donald Trump ha dicho que la forma de evitarlos es prohibir el ingreso de extranjeros, peero Stephen Paddock no era extranjero.

 

*Twitter: @SergioSarmiento


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