Ideotas

Si usted imaginaba que había visto todo en la vida política, pues no, aún nos falta, y muuucho. Este martes a los diputados los iluminó la inteligencia y se pusieron a discutir; y aprobaron y modificaron códigos familiares para una simplicidad. Y fue una intensa lucha y cabildeo y gestiones y acuerdos y amarres para que pasara una iniciativa de ley.

A nuestros flamantes “representantes” en el Congreso del estado se les ocurrió la ideota de impulsar una iniciativa de ley para proteger a los niños de un nombre “feo” y con ello evitar que les hagan bullying en las escuelas. Si la idea es ésa, se les olvidó que ahí en el recinto hay un Le Roy, Indiana y una Isadora. ¡Ups!

 

Cuentos

Los problemas en la Universidad Autónoma de Zacatecas son un cuento de nunca acabar. El rector Antonio Guzmán Fernández quiso explicar un problema severo para la UAZ y dijo: “la posibilidad sigue latente y eso nos puede poner en una situación de asfixia financiera de inviabilidad en el mismo sentido y que podamos tener problemas de pago”.

Varios se quedaron con cara de what? e incluso, dicen los chismosos, que alguien le sugirió al rector contratar al ex vocero del ex presidente Fox, por aquello de las traducciones, pues nadie entendió; sin embargo, la serpientes con inteligencia lograron descifrar el problemático acertijo y el resultado fue: la UAZ no tiene dinero (oootra vez).

 

Fraude

La supuesta falta de recursos en el gobierno del estado ha sido pretexto para que se cometan cierto tipo de atropellos con distintos trámites. Vienen al caso las actas de nacimiento que ahora se expiden en kioscos y por medio de Internet.

Pero ¿por qué atropello? Ah, porque a decir de los usuarios, si usted va a un kiosco le cuesta 90 pesos una simple impresión en papel de oficina. El acta parece más una fotocopia que sí cuenta con un código de barras y QR con los que se puede verificar la información, pero es una simple hoja. Y dice la gente ¿pagar 90 pesos por una fotocopia? Ah, porque ni a color llegan las dichosas actas. Fraude, acusan.

 

Desorbitado

Al “subsecretario” de Gobierno, Julio César Chávez Padilla, como que le andan fallando las neuronas, si es que tiene. Sucede que el burócrata la volvió a hacer y presumió en sus redes sociales las cuatro horas que duerme porque “la vida la basamos en espera de un reconocimiento”, pero su satisfacción, dice, es “saber” que hace lo correcto “para generar mejores posibilidades”. O sea, le debemos mucho.

Encima de que ya está cansado, porque realmente eso significa, el “subsecretario” se autocalificó como una “buena persona” y “los buenos somos más”, e hizo un llamado a inundar las redes de “gente haciendo el bien”. Como si eso fuera a dar a notar su “buen” trabajo y como si con eso cambiara también la situación de Zacatecas. Dice el libro, “ayuda y no presumas”, y Julio César lo debería saber a la perfección, lo debió estudiar en el IMAP.


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