GUADALUPE FLORES ESCOBEDO
GUADALUPE FLORES ESCOBEDO

Pugnar por los derechos de las audiencias no es ir en contra de la libertad de expresión, es hacer valer una garantía constitucional. Abogar por que la ciudadanía sea informada con responsabilidad no atenta contra el ejercicio periodístico, al contrario, lo fortalece.

Sin embargo, en Zacatecas algunos medios de comunicación han reaccionado visceralmente frente a un exhorto que realicé días atrás al Sistema Zacatecano de Radio y Televisión para que, en ejercicio de sus funciones, pueda cumplimentar los equilibrios y disposiciones establecidos en su Código de Ética.

Aseguraron, desde su óptica periodística, que el punto de acuerdo que expuse en el pleno “arremetía” y “atacaba” a “los locutores y espacios noticiosos del SIZART”. Respeto, mas no comparto ese enfoque porque la tarea del exhorto es sugerir (invitar) en todo momento al Consejo Consultivo Ciudadano y a la Defensoría de Audiencias, a garantizar las disposiciones de independencia, respeto, veracidad, equilibrio y oportunidad que SIZART define para el desarrollo de sus diversos contenidos y la presentación de los mismos.

Por decisión editorial de un diario impreso, incluso se relacionó el exhorto con otros hechos nacionales, ajenos a la intención original del punto de acuerdo, con la finalidad de abrir un falso debate sobre una posible coacción a la libertad de expresión. No se “mata al mensajero” cuando se refuerza el respeto a los criterios éticos necesarios en el ejercicio periodístico y de comunicación, al menos en el caso del Sistema Zacatecano de Radio y Televisión.

Entre los principios que el sistema público de comunicación se ha dado para cumplir con el objetivo de ser un medio plural, promotor de la cultura y la educación, así como de los derechos humanos, puedo subrayar los siguientes:

Mantener espacios de diálogo entre la radioemisora y sus escuchas (entendiendo que el diálogo no sólo es leer mensajes de la ciudadanía, sino abrir el micrófono para ella). Corregir, por iniciativa propia y con humildad, cualquier error. Garantizar con imparcialidad el derecho de réplica.

Garantizar respeto a las diversas ideas, opiniones y posturas de la sociedad. Evitar discriminación y asegurar que los programas respeten todas las condiciones, creencias, formas de vida y pensamiento expresados en la sociedad. La presentación de temas de interés público debe erradicar todo protagonismo, frivolidad y trato superficial.

Evitar denostaciones, ofensas, insinuaciones, provocaciones, adulaciones o cualquiera otra manifestación contraria al respeto a personas e instituciones. Utilizar el lenguaje de modo respetuoso, adecuado, responsable, correcto y comprensible para todos los radioescuchas.

Es precisamente en este punto que la iniciativa busca que las y los locutores de los espacios noticiosos comprendan la responsabilidad de información con imparcialidad, neutralidad y respeto. ¿El exhorto tiene alguna dedicatoria?, me han cuestionado, puedo decirles que sí, específicamente a las y los locutores del Sistema Zacatecano de Radio y Televisión para que asuman y ejerciten los principios establecidos en su Código de Ética.

La iniciativa, asimismo, coincide con el Código en la responsabilidad de “promover con el crédito correspondiente, el aprovechamiento de fuentes informativas de mayor calidad y confiabilidad en los diversos temas para la producción de los contenidos radiofónicos.”

¿Por qué únicamente SIZART? Porque es un medio público que funciona con las aportaciones que todas y todos, como ciudadanos, destinamos mediante nuestros impuestos a la radio y la televisión pública.

Ello no limita a que otros espacios particulares puedan sumarse a la tarea de mantener sus códigos de ética correspondientes, e invitar a sus televidentes, radioescuchas y lectores a conocer las normas profesionales que rigen su funcionamiento.

Con respecto a las declaraciones discriminatorias del diputado federal Benjamín Medrano en un noticiero del SIZART, la iniciativa  no responsabiliza al medio público del contenido de las mismas, por el contrario, le sugiere separar oportunamente las opiniones de quienes participan en la difusión informativa, del criterio editorial del SIZART. Recordemos que las opiniones de los colaboradores y la información de las entrevistas no necesariamente reflejan el sentir y la opinión del medio desde donde se expresan.

Esto con la finalidad de que la televisión y radio pública sean “espacios abiertos para expresiones diversas, novedosas y alternativas, siempre que sean responsables y respetuosas de costumbres y formas de vida de la sociedad” como se establece también en el Código de Ética.

Por último, y no menos importante, repruebo las especulaciones con respecto a que la iniciativa que presenté no es de mi autoría. Me hago responsable completamente del punto de acuerdo y condeno cualquier ataque personal en mi contra, o en contra de mi equipo de trabajo.

Quien afirme que intento limitar la libertad de expresión, o favorezco la censura, desconoce los derechos de las audiencias.

*Diputada por el Distrito VI, Fresnillo.

 


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