RICARDO MONREAL ÁVILA*
RICARDO MONREAL ÁVILA*

El próximo viernes 13 de octubre es el “día mundial para la reducción de desastres” o “día internacional de la resiliencia”. El evento fue promovido por la ONU en el año 2009, para hacer conciencia entre gobiernos, sector privado y ciudadanos sobre los crecientes costos en vidas humanas y económicos causados por la acción combinada del cambio climático y políticas erróneas de urbanización, explotación no sustentable de recursos económicos, planeación deficiente, improvisación, negligencia y corrupción.

Por ser el país con el desastre más reciente y de mayor impacto en la población, el próximo viernes seguramente daremos de qué hablar entre la comunidad internacional experta en prevención y respuestas oportunas a un desastre.

De acuerdo a la ONU, entre 2010 y 2015 más de 700 mil personas perdieron la vida por algún tipo de desastre natural, más de un millón 400 mil personas resultaron lesionadas, más de 23 millones se quedaron sin hogar, las pérdidas económicas totales fueron de 1.5 billones de dólares, además de que 144 millones de personas tuvieron que desplazarse de sus lugares de residencia. Se estima que mil 500 millones de personas, el 21% de la población mundial, resultó afectada en la última década por algún tipo de desastre (inundación, sismo, tsunami, ciclón, tifón, talud, etc.).

Pero aquí también la desigualdad social acentúa los efectos de los desastres, al resultar notablemente perjudicados los países más pobres, las comunidades más atrasadas y la población más vulnerable. Por ejemplo, la probabilidad de que las mujeres y los niños mueran debido a un desastre es hasta 14 veces mayor que la de los hombres. Los otros grupos humanos que resultan perjudicados de forma desproporcionada son las personas con discapacidad, las personas mayores y los pueblos indígenas.

Para mitigar estos efectos, la ONU propuso siete metas específicas para la siguiente década, que serán los indicadores para determinar si un país o una ciudad está haciendo bien o mal su tarea en materia de prevención de siniestros.

 

  1. a) Reducir considerablemente la mortalidad mundial causada por desastres para 2030, y lograr reducir la tasa media de mortalidad mundial por cada cien mil personas en el decenio 2020-2030; b) Reducir considerablemente el número de personas afectadas a nivel mundial para 2030, y lograr reducir el promedio mundial por cada cien mil personas en el decenio 2020-2030; c) Reducir las pérdidas económicas causadas directamente por los desastres en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial para 2030; d) Reducir considerablemente los daños causados por los desastres en las infraestructuras vitales y la interrupción de los servicios básicos, como las

instalaciones de salud y educativas; e) Incrementar considerablemente el número de países que cuentan con estrategias de reducción del riesgo de desastres a nivel nacional y local para 2020; f) Mejorar considerablemente la cooperación internacional para los países en desarrollo mediante un apoyo adecuado y sostenible que complemente las medidas adoptadas a nivel nacional para el 2030; g) Incrementar considerablemente la disponibilidad de los sistemas de alerta temprana sobre amenazas múltiples y de la información y las evaluaciones sobre el riesgo de desastres transmitidas a las personas, y el acceso a ellos, para 2030.

En la reconstrucción de la CDMX y demás regiones afectadas por el 19S, este plan de resiliencia debe estar presente.


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