DANTE GODOY/NTRZACATECAS.COM
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La exigencia de justicia se desbordó en las calles de la capital este lunes, en una marcha en la que participaron miles de estudiantes de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

La convocatoria masiva los reunió en la Unidad Académica de Ingeniería. A las 10 en punto, el arroyo de jóvenes cada vez era más desbordante. La consigna principal era exigir justicia para Cinthia Nayeli Vázquez, alumna de la Unidad Académica Preparatoria Programa 1 del Campus Siglo XXI, que desapareció el 13 de octubre y fue encontrada, ultrajada y asesinada, el día 14.

Una marea de adolescentes inundó la avenida Ramón López Velarde.

Miles con caras duras, otros con indignación. Muchos con sonrisas por el logro de juntar a todas las facultades de la máxima casa de estudios, por la unión de sus compañeros, que dejaron las aulas en todo el estado para tomar las calles para exigir justicia.

Los estudiantes portaban claveles y globos blancos con leyendas contra la inseguridad. Arrancaron hojas en blanco de las libretas y las convirtieron en letreros de protesta. En éstas dejaban claro el motivo: “Todos Somos Cinthia”, “Ni Una Menos” y “Justicia Para Cinthia”.

“Estamos en la fiesta del dolor, pero no lloramos porque estamos enojados”, expresaron los jóvenes, al recordar que apenas hace un mes perdieron a otros dos, los alumnos de la Unidad Académica de Veterinaria que fueron asesinados en Calera.

El sol se enfilaba en su punto más quemante; sin embargo, el ánimo, la fuerza que da la juventud, los alentaba a soportar cualquier condición y, de entre la multitud se escuchó un grito: “desde ahora ni el sol, frío, lluvia o las balas me van a detener”.

Era mediodía y el contingente seguía nutriéndose; en el mar de jóvenes y sus emociones encontradas, había un grupo, especial, eran los compañeros de clase de Cinthia, del tercero G, a quienes, a cada paso les ganaba la ira por lo que calificaron un cobarde hecho.

“Me quitaron a mi amiga. Cinthia era más que eso también. Una mujer dedicada, tranquila que no buscaba problemas con nadie. No se vale, ¿Por qué la mataron? Ella no merecía eso”, expresó, con un nudo en la garganta, una menor de 16 años, compañera de la estudiante asesinada.

Otra de sus amigas, de las más cercanas, externó que la adolescente era muy reservada, “casi nunca decía nada, sólo que era de Loreto y que tenía que aplicarse para sacar buenas notas”.

Murió por su condición de mujer y de la manera más atroz, reclamaron sus maestras. Al recordar esto, varias muchachas exclamaron: “¡Vivas nos queremos!” y recibieron como respuesta el apoyo de sus compañeros: “¡Vivas las queremos!”.

La marcha avanzó por la avenida Ramón López Velarde. La encabezaban funcionarios que permanecían en silencio; atrás, los gritos de los jóvenes estremecían. Recordaron que el reclamo era muy suyo y se apropiaron del rumbo.

“Tello, si no puedes ¡Renuncia!”, “Justicia, justicia para Cinthia”, “Tello, Tello, ¿Dónde estás? Chingas a tu madre donde estés”, “¡Somos 39, nos falta Cinthia!” y “Cinthia, hermana, tu muerte será vengada”.

Incluso profesores coincidieron que ni ellos se sentían seguros en su unidad académica. “Nadie hace nada, no se preocupan por nosotros; mis alumnos lo mismo, no sabemos si mañana van a regresar al aula”.

Aunque no estaba previsto, poco a poco el mar de muchachos inundó el bulevar. Ahí midieron el alcance de la convocatoria.

Conductores de camiones de transporte público, de empresas y otros automovilistas, al pasar por el bulevar, sobre el carril que conduce a Guadalupe, mostraron su apoyo tocando el claxon y acelerando sus motores. Los alumnos agradecían el gesto de los choferes y saludaban con sonrisas.

El contingente avanzó por Quebradilla para volver al Centro Histórico. El eco de consignas se oía hasta La Alameda. El reclamo era el mismo: “queremos un ambiente de seguridad, paz y que no seamos blanco de la delincuencia. Quiero estudiar y ser libre”, decían las voces que en promedio no superaban los 21 años.

“¡Salimos a la calle, salimos a estudiar, por eso queremos a casa regresar!”, “¡lo pido, lo pido, justicia por Cinthia!”, como un grito de exigencia al gobierno de Alejandro Tello Cristerna.

Todas las unidades académicas de la máxima casa de estudios pidieron permiso para ausentarse de sus clases y sumarse a ésta, que fue una de las más multitudinarias manifestaciones a favor de la paz en Zacatecas.

Frente al Portal de Rosales, la directora de Preparatorias UAZ, Mirna del Rocío Garza Ramírez, finalmente rompió en llanto, no pudo más y dejó de suprimir el dolor que sentía por el hecho de violencia del que fue objeto Cinthia.

Al filo de las 13:22 horas, los manifestantes se aglutinaron en Plaza de Armas.

Un templete de armazón esperaba al rector Antonio Guzmán Fernández, para iniciar un mitin.

“Nos une el llanto por los hijos que nunca más estarán con nosotros, la rabia, la indignación y la impotencia por los crímenes arteros de los que han sido objeto miembros de nuestra comunidad. La UAZ está de luto por Veterinaria, Prepa IV, Economía, Derecho, Minas y Prepa 1, luto que, más allá de inmovilizar, es motivo que impulsa la unidad entre universitarios para exigir al unísono justicia para Cinthia Vázquez”.

Lo acompañaron quienes habían encabezado el contingente, aunque en silencio: el secretario general de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes; Pedro Martínez Arteaga, líder del Spauaz, y Rafael Rodríguez Espino, del Stuaz. El grupo de feministas, quienes vestían de morado, reclamó la representación de las mujeres.

El mitin inició con la entonación del Himno Nacional Mexicano, posteriormente un minuto de silencio, que resultó estremecedor. Luego otro minuto de aplausos, que se transformó en estruendo.

Hablaron los funcionarios y las voces avanzaron una a una de atrás hacia adelante: “¿dónde está el gobernador?”, preguntaban los estudiantes, hasta que los susurros se hicieron gritos otra vez: “¡Que salga Tello!”, “¡Que nos reciba!”, “¡Queremos justicia!”, “¡Ni una más!”.

Y seguía el clamor: “¿Tello, Tello, dónde estás, dónde estás…?”; en respuesta, las puertas del Palacio de Gobierno se cerraron y dejaron afuera una ola de reclamos que se estampaba contra las paredes del edificio.

Los funcionarios de la UAZ fueron llamados a dialogar con el mandatario estatal, mientras en la Plaza de Armas el enojo y la frustración de los jóvenes seguía latente. “No se escondan”, “Gobierno escondido”.

Los estudiantes abandonaron la explanada con chiflidos. El contingente se dispersó rumbo a la cotidianidad.


Nuestros lectores comentan

  1. M atrevo a darles un consejo muchachos creo q todos tenemos vecinos q estudian ya sea hombres o mujeres unanse todos con sus vecinos para caminar juntos x lo menos hasta la parada d los camiones unanse sea hombre o mujer feo o guapo dejen esos prejuicios a un lado y unanse no salgan solos es tiempo d cuidarnos todos pero principalmente las jovencitas es muy triste decirlo pero aqui esta el INFIERNO

  2. Y LOS ESTUDIANTES DE DERECHO Y VETERINARIA, QUÉ???? YA NADIE SE ACUERDA DE ELLOS??????? JUSTICIA PARA TODOS!!!!!!!!!!!!!! Y TODOS LOS INOCENTE QUE HAN MUERTO EN ESTA MALDITA INSEGURIDAD QUÉ???? NO MAMEN, AGARRAN BANDERA Y SE OLVIDAN DE TODOS LOS DEMÁS. JUSTICIA PARA TODOS!!!!!!!!!!!!!!!

  3. MIENTRAS EN LA PLAZA MAYOR DE ZACATECAS, LA CONCIENCIA CIUDADANA ALZABA LA VOZ, AL COMPÁS DEL HIMNO NACIONAL, EN EL PECHO DE CADA JOVEN UNIVERSITARIO AGRAVIADO, SE ADVERTÍA AL GUERRERO INDOMABLE, QUE LA PATRIA EN CADA HIJO PROCREÓ, Y ALLÁ EN EL FONDILLO DEL PALACIO DE GOBIERNO, A PUERTA CERRADA, ALGUIEN ATISBABA RODEADO DE SUS LACAYOS.

  4. Me uno a este reclamo. Yo también fui universitario, estudie en ciencias químicas en Guadalupe donde ahora es la delegación del ISSTEZAC, en los cinco años de carrera nunca pasó algo similar, la hora de entrada era a las 7:00 am y salida algunas ocaciones era a las 7:00 pm, caminábamos hasta 1 Km para tomar el camión de Guadalupe a Zacatecas y nunca experimentamos temor alguno.

    ¡¡¡¡¡JUSTICIA PARA CINTHIA!!!!!