FERNANDO QUIJAS
FERNANDO QUIJAS

Varios adultos de mi generación están familiarizados con un sitio web llamado Black Casting Couch, que, según me han contado, es una página para adultos en la que guapas mujeres se entrevistan con un agente de talentos que promete llevarlas a ser rostros (por decirlo de una manera) conocidos en la industria de la pornografía.

Para lo anterior, el agente filma la entrevista que les hace a las mujeres, que se va desarrollando en una serie de “divertidas actividades” que después se terminan publicando en la página web, supuestamente, a escondidas y sin el permiso de las aspirantes a actrices.

Aunque las escenas son actuadas, sientes menos remordimiento al saber que las muchachas “accedieron” voluntariamente a las “pruebas” del agente de talentos en su afán de querer ser las próximas estrellas porno que ayudarán al mundo a liberar su tensión.

Pero éste no ha sido el caso del productor Harvey Weinstein, cofundador de Miramax y The Weinstein Company, vaca sagrada de la industria fílmica estadounidense y ahora célebre patán acusado de 20 largos años de acoso y abuso sexual contra empleadas y actrices que quisieron hacer su carrera en Hollywood.

Muchas de las víctimas de Weinstein ahora son celebridades de la Lista A de Hollywood que se atrevieron a acusarlo y narrar las terribles experiencias y vejaciones que sufrieron a manos del productor, por lo que este caso ha ganado mucha notoriedad.

No digo que porque las víctimas sean celebridades significa que el caso sea más o menos importante, lo que debemos considerar es que ésta es una pequeña muestra de lo que sucede en varias partes del mundo, en cualquier actividad, a personas de cualquier sexo, sean famosas o no, y por cualquier gandalla, por lo que tenemos que enseñar a los nuestros y a nosotros mismos a cuidarnos de gente así.

Si nos aceptan, que sea por nuestras capacidades y no por otra cosa.

 


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