JUAN MANUEL RIVERA JUÁREZ Y ELVA CABRERA MURUATO*
JUAN MANUEL RIVERA JUÁREZ Y ELVA CABRERA MURUATO*

(parte 2 de 2)

Drude fue reubicado en la Universidad de Leipzig, lugar donde se casó con Emilie Regelsberger, con quien tuvo tres hijas y un hijo. Esta reubicación le permitió ampliar su investigación bajo condiciones mejoradas.

A parte de las complicaciones asociadas a la figura de profesor asociado, una mayor tenía que ver con que las disciplinas de la física teórica y experimental estaban separadas. En general, la física teórica fue un apéndice de la física experimental y, principalmente, impartida por profesores asociados.

La situación cambió completamente después de la Primera Guerra Mundial, cuando la física teórica maduró lo suficiente y abrió el camino a la física moderna al extremo de que llegó a ser considerada orgullo nacional. Pero durante la vida de Drude, la física teórica aún no estaba plenamente aceptada. Por lo general, el profesor titular y el director de un instituto ponían mayor énfasis en el experimento.

Drude realizó una serie de experimentos con la intensión de medir con la mayor precisión posible las longitudes de onda de las ondas hertzianas; la intensión no era realizar mediciones de alta precisión, sino tener la posibilidad de comprender mejor el mecanismo de propagación de la ondas eléctricas en los conductores y así probar los supuestos de la teoría de Maxwell.

Los resultados de los experimentos mostraron hasta qué punto las constantes eléctricas y ópticas de una sustancia dependen de su estructura interna. Así, Drude se instaura como un importante representante de la electrodinámica de Maxwell, la óptica moderna y como pionero del campo emergente de la física del estado sólido.

Estas investigaciones resultaron de gran importancia para el desarrollo posterior de la física. El punto de partida fue: cómo las constantes eléctricas y ópticas de una sustancia están relacionadas con su estructura interna. Todo culminó con la conocida teoría electrónica de metales de Drude. Al suponer la existencia de iones que se mueven libremente, en 1899 pudo explicar una serie de efectos magneto ópticos especiales, como por ejemplo el efecto Faraday-Zeeman, y otras propiedades ópticas.

1900 fue un año excelente y fructífero para Drude como investigador y autor de un libro de texto exitoso, también marcó un cambio en su vida, fue el año en el que él y su familia dejaron Leipzig. La salida para Drude no fue fácil, ya que había vaticinado suceder al director del Instituto de Física y llegar a profesor titular allí.

Había aceptado un ofrecimiento para hacerse cargo de la dirección del Instituto de Física de la Universidad de Giessen (establecida en 1607); el instituto le proporcionó mejores condiciones para continuar con sus investigaciones en la teoría del electrón y en el estudio de las ondas eléctricas y la telegrafía sin hilos. Según Walter Koenig, los cinco años de Drude en Giessen resultaron ser los años más agradables y felices de la vida de Paul Drude, tan así fue, que declinó ofrecimientos de otras universidades alemanas.

La gran reputación de la que disfrutaba Drude se cristalizó en su nombramiento como editor de la revista de física más importante de la época: Annalen der Physik. Durante la dirección de Drude como redactor, la revista logró el número más alto de publicaciones en su historia; el volumen 17, impreso en 1905, contenía los tres famosos artículos de Albert Einstein.

En 1905, se ofreció a Drude ocupar la dirección del Instituto de Física de la Universidad de Berlín. La Universidad Friedrich-Wilhelm de Berlín no sólo era la más importante de Alemania, sino que su Instituto de Física era reconocido como el más grande e importante y mejor equipado. Sus contemporáneos aseguraban que aceptó el ofrecimiento sólo por un “sentido de deber con la ciencia”, que no fue por ambición.

Pocos meses después de que asumiera el cargo, la venerable Academia Prusiana de Ciencias lo eligió como miembro y otros reconocimientos aún estaban por llegar.

La mudanza a Berlín separó a Drude del entorno académico tranquilo en el que se pudo dedicar casi exclusivamente a su trabajo de investigación y donde se sentía bien y en general satisfecho. La administración del gran Instituto de Física añadió a la vida científica de Drude una carga adicional (administrativa y organizacional); además, las demandas de la vida social extravagante de la capital del Reich eran numerosas. La fuerte presión de estas nuevas responsabilidades se convirtió, para Drude, en un verdadero problema.

Esta abrumadora carga emocional lo orilló a tomar la decisión de suicidarse el 5 de julio de 1906 (unos días antes de cumplir 43 años). Lamentablemente una vida prometedora terminaba.

La comunidad física en Alemania se sorprendió con la muerte repentina de Paul Drude, una de las figuras clave de un campo floreciente. Había alcanzado la cumbre de su carrera, había sido ascendido a director del Instituto de Física de Berlín y nombrado miembro de la Academia Prusiana de Ciencias.

En el curso de su investigación académica, Drude cubrió la observación de fenómenos macroscópicos, así como la comprensión de procesos microscópicos; desarrolló métodos avanzados para adquirir datos experimentales confiables, pero también descripciones matemáticas unificadas; cubrió la termodinámica y la física estadística, así como la óptica y la teoría del transporte. Estando siempre bien fundamentado en la física clásica, fue también uno de los primeros físicos modernos.

El sitio web del Instituto Paul Drude anuncia con orgullo que incluso después de cien años, en 1995, por ejemplo, más de 70 artículos científicos citan las publicaciones de Drude. Sin embargo, hoy Paul Drude, así como la mayor parte de su trabajo científico, se encuentra en el olvido. Si uno pregunta a los estudiantes de física o a la mayoría de nuestros colegas quién fue Drude, la respuesta es, en su mayoría, un silencio vergonzoso.

jmrivera@fisica.uaz.edu.mx

http://fisica.uaz.edu.mx/~jmrivera


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