DANTE GODOY, FRANZELY REYNA/NTRZACATECAS.COM
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Maestros de educación básica coincidieron en que su labor se ha complicado por el aumento de la inseguridad, sobre todo para quienes acuden a dar clases a zonas rurales.

Resaltaron que no sólo en las ciudades más pobladas del estado se registran hechos violentos que afectan a las comunidades escolares, pues en el resto de los municipios se viven estas mismas condiciones.

Supervisores de zona escolar del Centro de Desarrollo Educativo (Cede) expusieron que los docentes no se sienten seguros al trasladarse a las localidades, debido a que no hay condiciones que les garanticen su seguridad.

Abelardo Pérez Santos, supervisor de Escuelas Secundarias Técnicas, informó que ése es el principal temor de los 468 trabajadores a su cargo, pues dijo que son varios los que se han enfrentado a la delincuencia.

Detalló que tres de cada 10 profesores de este sistema trabajan en comunidades rurales; ejemplificó que una de las poblaciones más pequeñas a las que llegan es El Rucio, en el municipio de Villa de Cos, donde uno de los mayores problemas es la falta de policías.

Los docentes de aquella demarcación saben que, debido a la carencia de elementos de seguridad, no hay certeza de que se les ayude en caso de una emergencia.

“Particularmente en las escuelas se ha pedido apoyo a la policía, pero a pesar de esto la violencia sigue incrementándose”, lamentó.

Pérez Santos afirmó que los maestros le han reportado situaciones que los atemorizan, como hechos de sangre y de violencia física que presenciaron durante sus traslados.

Por otra parte, María Lucía Gutiérrez Ortiz, supervisora de la Zona Escolar 15, mencionó que los profesores se han organizado para cuidarse entre ellos, aunque reconoció que hace falta trabajar más como colectivo para resolver los conflictos que los aquejan.

“Muchas veces debemos avisar de todos nuestros movimientos para que sepan dónde estamos”, ejemplificó.

Debido a la inseguridad en caminos y carreteras, si se tardan más de lo esperado en sus tareas optan por quedarse a dormir en donde estén y regresar a sus hogares hasta el día siguiente.

“No estamos exentos de que algo malo nos pueda pasar durante nuestro trabajo de educar o en los traslados”, expresó.

Docentes y supervisores “se van bajo su propio riesgo” cuando acuden a comisiones; sin embargo, aclaró, “la labor educativa no debe parar”.

 

 

La violencia los

deja sin alumnos

Mariana, maestra de telesecundaria, aseguró que las localidades de Zacatecas se quedan sin habitantes ya no sólo por la falta de empleo y de oportunidades, sino también porque la marginación en la que viven se agrava por la violencia.

“La gente mejor se va, deja sus casas en busca de seguridad para todos los integrantes de su familia. Casi siempre esto pasa cuando se dan persecuciones o muertes en el lugar”, explicó la docente, quien prefirió omitir sus apellidos por temor a represalias.

Estos conflictos también han orillado a que los profesores abandonen las escuelas. Este ciclo escolar, la profesora fue asignada a una institución ubicada en un pueblo de Valparaíso, pero se quedó sin trabajo debido a que el grupo que estaba a su cargo fue perdiendo alumnos hasta que no había más de 10 en el aula.

Mariana agregó que este problema no sólo se dio en aquella comunidad, ni únicamente en el nivel secundaria. Ante esta situación, la Secretaría de Educación de Zacatecas (Seduzac) propuso a los docentes que salieran y buscaran a los estudiantes casa por casa.

Sin embargo, la maestra de 25 años subrayó el peligro que representa esta acción. “Es riesgoso para nosotros ir a tocar puertas, porque no se sabe cómo reaccionará el padre; además de la lejanía de las diversas localidades, así como la falta de transporte”, argumentó.

A pesar de que reconoció que es inseguro trabajar en la zona rural, Mariana aún espera que la reubiquen para ejercer su profesión.

“La situación está muy difícil. Son pueblos donde sólo hay personas de la tercera edad. Los habitantes de la comunidad han migrado a la cabecera municipal o a otros estados y los pocos jóvenes que quedan no quieren ir a la escuela”.


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