Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

Cuarenta y nueve fueron las criaturas quemadas vivas a la avaricia de la Gómez del Campo y que hoy mismo una de los apellidos impunes busca mi firma para cruzarse los pechos con la banda presidencial

Las criaturas calcinadas en la guardería ABC, mis valedores. Aquello, demencial, ocurrió en junio de 2009. Tras una secuencia criminal de circunstancias imprudentes o malintencionadas cuarenta y nueve niños perecieron calcinados en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, por entonces mal gobernada por un Eduardo Bours político del PAN e industrial del huevo que se salvó por sus puros productos, los de la impunidad. Detrás de político, huevos e impunidad, asomaba la oreja un Calderón que alcahueteó la justicia tal vez porque una de las dueñas de la guardería siniestrada se nombra Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, pariente de una Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa del ebrio de gloria y poder. Caprichos de una “justicia” alcahueta y excesos del huevo en este país. Adviertan ustedes que en los apellidos Bours, Gómez y Calderón se ajusta a cabalidad el clamor furibundo de un bíblico Isaías que a nombre de las masas sedientas de justicia arroja su anatema a los protegidos de una emasculada “justicia” que administraba el magistrado Góngora Pimentel. Clama Isaías:

“Esos perros comilones son insaciables. Todos ellos son perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; Todos ellos siguen sus propios caminos, Embriaguémonos (Calderón), y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.

Sois como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. ¿No sois vosotros generación mentirosa? Perece el justo, y no hay quien piense en ello; no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y la fornicaria. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad. Vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.

No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. Incuban huevos de áspides y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos (Bours) morirá, y si los apretasen, saldrán víboras.

Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos. Sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos (Marcia Gómez del Campo). Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos. Torcidas son sus veredas.

Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. Palpamos la pared como ciegos; a tientas, como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomos; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros. Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad nunca llegó. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión, porque pereció el derecho”. Suprema Cort(a) de justicia. Mis valedores:

Cuarenta y nueve fueron las criaturas quemadas vivas a la avaricia de la Gómez del Campo y que hoy mismo una de los apellidos impunes busca mi firma para cruzarse los pechos con la banda presidencial. ¿Conseguirá mi firma? ¿Conseguirá la tricolor? ¿Ustedes qué opinan?

(Trágico.)


Nuestros lectores comentan

  1. Y HABRÁ QUIEN LE DÉ SU FIRMA PARA AVALAR SU CANDIDATURA, PORQUE UNO DE LOS MALES QUE AQUEJAN A LA MAYORÍA DE LOS MEXICANOS ES LA DESMEMORIA Y CON ELLO AHONDAMOS LA CORRUPCIÓN Y LA INJUSTICIA.