FRANCISCO LEANDRO
FRANCISCO LEANDRO

La vida me ha llevado a convivir y compartir momentos especiales con algunos médicos, esto me ha ayudado a entender un poquito el quehacer diario y las dificultades que enfrentan.

Los “doctores” son quienes nos curan y nos salvan la vida, es por eso que creo que a veces exigimos un cierto grado de heroísmo en sus prácticas y se nos olvida que son humanos que están luchando por su vida y la del otro.

Si cuando uso ropa blanca me siento incapaz de cuidarla, imagínate cuidar a alguien…

Siento que influye mucho el pleito casado que tenemos los ciudadanos para con la burocracia, tramitología y malos tratos del personal de los hospitales de seguridad social, para dejar de reconocer la gran labor de quienes trabajan por brindarnos salud.

¡Sálvalo!

¡Para eso te pago!

¡Aquí los doctores no sirven!

Setenta y dos horas de turno, con las piernas hinchadas, los ojos más secos que el garrafón de agua del pasillo, doctoras aguantando piropos de los mismos “docs” raboverde, médicos recibiendo rayadas de madre del que va a echarles en cara que está pagando mensualmente para que le quite la cruda con algo, llantos de niños con fiebre, la señora mandó de frijoles la gorda que era de chicharrón, ahorra el anestésico porque no dejaron para el fin de semana, Lupita la enfermera se tarda mucho, mañana tengo guardia, no me han dado la base y no voy a ver a mi familia en Navidad.

“Pero también tengo que llevar alivio a tus dolores y males, ésa es mi función y vocación”, ha de pensar hastiado el matasanos…

 

 


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