SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Siempre la responsabilidad penal reviste carácter personal”

Carlos R. Nayi

 

“Me violó el estado”. Lo ha dicho en repetidas ocasiones Yndira Sandoval, que se presenta a sí misma como feminista y activista de derechos humanos “en proceso permanente de despatriarcalización”. En su cuenta de Twitter afirmó: “A mí, me violó el estado y tiene rostro de mujer”. Ahí mismo promovió el hashtag #Mevioloelestado.

Yndira denunció públicamente que el 16 de septiembre fue injustamente detenida por la policía municipal de Tlapa, Guerrero, donde había acudido a dar una conferencia. Afirmó que fue torturada física y emocionalmente por la policía. En la cárcel, dijo, fue “violada” durante cinco minutos por una mujer policía que le introdujo dedos en la vagina: “Es el machismo, es el sistema, es el patriarcado, son las prácticas, es el estado con rostro de hombre o con rostro de mujer.” Ahí no terminó la persecución, dijo. Su casa fue allanada y ella misma fue amenazada de muerte.

Como suele ocurrir en estos casos, la activista recibió fuertes apoyos de personas, instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales. La maquinaria de la opinión políticamente correcta se puso en movimiento. Beatriz Mojica, secretaria general del PRD y ex candidata al gobierno de Guerrero, declaró: “Es inaceptable que los encargados de cuidar y velar por el bienestar de los ciudadanos, con total abuso de poder, agredan física y sexualmente a una mujer que lucha por erradicar la violencia de género de nuestro país.” La Asociación Guerrerense contra la Violencia hacia las Mujeres, el Inmujeres de la Ciudad de México y otras organizaciones repudiaron la violación y exigieron castigo a los responsables. Elsa Conde, de la CNDH, declaró que el caso de Yndira muestra que la violencia de género pasa por todos los niveles de gobierno. Otro crimen más y, una vez más, “Fue el estado”. ¡Terrible!

El problema es que la versión de Yndira se ha venido cayendo. En un mensaje en Facebook, Claudia Juárez Gómez, la policía municipal acusada de violar a la activista, señaló: “Esta acusación tan grave es una total mentira. Lo único que hice fue protegerla porque se encontraba en total estado de ebriedad. Se había quietado su ropa interior. Se negaba a pagar un servicio en una clínica y alteraba el orden público alegando que es muy importante y muy influyente” (ortografía corregida).

En una entrevista para Reforma la misma agente declaró: “Yo no soy capaz de hacer eso, de violar a la señora, de tocarla, porque el simple hecho de que yo sea mujer y de que yo sea indígena, la señora se aproveche e invente una atrocidad sobre de que yo la violé en una celda, cosa que no es verdad. Ella me empezó a decir que ella es influyente, hija de una diputada federal, amiga de Beatriz Mojica.”

Dos videos de lo ocurrido muestran a una Yndira borracha en un abierto despliegue de prepotencia contra los policías. A uno que le toca un hombro le grita: “Me estás lastimando. No tienes derecho a tocarme”. A los demás les canturrea: “Policía, jodido, también eres mi amigo”.

Está de moda acusar al estado de toda suerte de crímenes. No es posible, nos dicen, que los estudiantes de Ayotzinapa hayan sido asesinados por criminales: Fue el estado. Los juristas nos dicen otra cosa: las responsabilidades penales, en contraste con las civiles, son siempre individuales. El problema es que hay grupos que acusan al estado para que el estado les dé dinero. Otros, simplemente porque están borrachos.

 

Dinero al PT

Inquieta saber que Héctor Quiroz García, presidente del Partido del Trabajo en Aguascalientes, recibió dinero del gobierno de Nuevo León destinado a centros de desarrollo infantil. Preocupa más que el PT haya obtenido 4,162.8 millones de pesos en ocho años por manejar centros educativos. ¡Qué buen negocio son los partidos!

 

Twitter: @SergioSarmiento


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