ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Ayer se suscitó, a media tarde, otro episodio más de la violencia que ya nos persigue día tras día, nuevamente en la cabecera municipal de Fresnillo, aunque en esta ocasión con una terrible persecución de por medio en diversas calles del Mineral, con resultado de al menos una persona muerta –un presunto delincuente– y cuatro civiles heridos por arma de fuego, entre ellos gente que estaba en la calle, o en su propio domicilio.

Esto nos habla de las insospechadas circunstancias en las que cualquiera de nosotros puede resultar lesionado, sin deberla ni temerla, tan sólo por estar en el momento inoportuno en el lugar inadecuado, mientras en las cercanías se desarrolla algún enfrentamiento.

Las balas perdidas ayer hicieron impacto en gente inocente que ni sabía lo que estaba pasando, y por ello me parece que debería ser urgente que el gobierno del estado implementase alguna política de información oportuna que sirva para que la ciudadanía se “guarde”, aprenda a protegerse y a prevenir –en la medida de lo posible, claro está– el resultar lesionado cuando hay hechos como la persecución y balacera que protagonizaron elementos policiacos y los presuntos delincuentes.

Ya en alguna otra ocasión había mencionado, en esta misma columna, cómo en otros estados del país la oficina designada como “vocería de seguridad” tiene a su disposición, en diversas redes sociales, canales mediante los cuales informa a la ciudadanía que en tal o cual punto de cierto municipio o localidad se está desarrollando un evento de riesgo en cuanto llegan los reportes, y ayuda a que la gente busque pronto refugio.

De igual manera, esa comunicación pronta sirve también para informar a la ciudadanía que se desplaza en vehículos por la zona de riesgo, que diversas corporaciones se dirigen a toda velocidad al lugar, de manera que abran paso a las patrullas o ambulancias o carros de bomberos y prevean también su propia seguridad, ya sea simplemente orillándose o buscando algún lugar para estacionarse y ponerse a resguardo oportunamente.

En algunas otras partes, hay gobiernos que incluso aprovechan los medios de comunicación locales para informar inmediatamente de estas situaciones, principalmente a través de la radio –y conste que no es solamente de la radio oficial, sino de cualquier estación de radio comercial–, pues se sabe que es uno de los medios que más directamente “conectan” con la ciudadanía, pues ésta la escucha ya sea en su vehículo o en un negocio, o en la casa.

Ante lo que está pasando en Zacatecas, ¿qué se necesitará para que una estrategia como las arriba descritas –sí, también son estrategias– se implemente, y no sólo estar esperanzados a las apps de denuncia lanzadas recientemente por el gobierno estatal, que sirven en un solo sentido pero no retroalimentan al ciudadano? Para la ciudadanía, que espera información oportuna, cierta y completa en aras de su propia seguridad, nuevamente la actual estrategia de comunicación le queda totalmente fuera de tiempo, de contexto… y no sirve para prevenir y cuidarse, ni a sí mismos ni a su familia.

En esos otros estados del país –e incluso en otras latitudes del mundo–, el que las autoridades hagan uso de los medios para informar situaciones de riesgo en curso no se ve como una especie de “halconeo”, o como una debilidad al decir por dónde va la autoridad, sino por el contrario como una muestra de fuerza de que el Estado (así, con mayúscula) está atendiendo prontamente las necesidades de la población en riesgo. No son vistos como reportes que pongan en riesgo la estrategia o protocolo de seguridad, sino todo lo contrario. ¿Lo verán así aquí nuestras autoridades?

Se trata, sobre todo, de que si algo está ocurriendo la información nos sirva también a los ciudadanos de a pie, pues aunque no tengamos un policía al lado para protegernos (porque ni hay suficientes), al menos tengamos una herramienta para cuidarnos por medios propios. Caramba, hasta para saber que siquiera se preocupan por nosotros…


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