JUAN MANUEL RIVERA JUÁREZ Y ELVA CABRERA MURUATO*
JUAN MANUEL RIVERA JUÁREZ Y ELVA CABRERA MURUATO*

(Parte 1 de 2)

El doctor Arnold Berliner fue editor fundador de la revista Naturwissenschaften (NAWI), quien la dirigió y desarrolló durante el excepcional periodo de 22 años (pretendía completar uno de 25 al frente de la publicación).

Fue mucho más que un simple académico de su época: formó parte importante de la ciencia y la sociedad de su tiempo a través del rigor y la dedicación a su trabajo y la lealtad hacia sus amigos. Consideramos que aún faltan muchos trabajos de los investigadores para desentrañar el verdadero impacto que Berliner tuvo durante los tiempos políticos y sociales difíciles de principios del siglo XX.

Nació en la ciudad de Breslau (ahora Wroclaw, Polonia), el 26 de diciembre de 1862. Era hijo de Siegfried Berliner y Marianna (Marie) Berliner (antes Friedländer), tenía dos hermanas: una menor que él y la otra mayor, Fanni y Else. Los Berliner eran judíos y de gran cultura, lo que ejerció una gran influencia en la educación y el desarrollo de sus hijos. La familia estaba estrechamente relacionada con los Neisser y en particular con Albert Neisser, un famoso dermatólogo de su tiempo.

La estrecha relación con Albert pudo haber influido en la decisión inicial de Arnold de estudiar medicina en Berlín. Pero su amor por la ciencia y las artes desde temprana edad, aparentemente, le mostraron que la medicina no era para él y optó por estudiar física y aplicaciones prácticas de la ciencia, decisión que lo llevó a estudiar física en la Universidad de Breslau. En 1886, recibió su doctorado basado en sus estudios sobre La refracción molecular de líquidos orgánicos, y mucho más tarde en la vida recibió un doctorado honorario del Instituto Técnico de Aachen, y la medalla de plata Leibniz en 1922, uno de los más altos reconocimientos académicos que Alemania ofrecía en ese tiempo.

Antes de iniciar NAWI, durante muchos años Berliner trabajó para el fundador de AEG (Allgemeine Elektrizitätsgesellschaft = General Electric), Emil Rathenau, quien había adquirido los derechos de varias de las patentes de Thomas Edison en la década de 1880. Poco después, Rathenau nombró a Berliner jefe de los laboratorios de física de AEG en un período de rápida expansión dentro de la compañía. Dirigió la fábrica de lámparas de filamentos, resultó ser también un experto en gramófonos y en varias actividades técnicas. Estuvo profundamente involucrado en el desarrollo de la lámpara incandescente y las bombillas de rayos X, sin conocer el poder destructivo de los mismos cuando realizó experimentos con ellos. En un área completamente diferente, y posiblemente impulsado por su amor a la música, fue el primero en introducir la forma del disco para los registros utilizados en fonogramas.

Fue un “físico-técnico” excelentísimo, y a pesar de que trabajó en estrecha colaboración con Rathenau, dejó AEG en 1912 debido a diferencias personales con él.

Berliner tuvo un amplio interés en varios campos del conocimiento: estudió poesía, historia de la Iglesia, disfrutó de los clásicos de la literatura y la historia en general. Amaba las artes y la música, se tiene conocimiento de que en varias ocasiones visitó Bayreuth para presenciar la obra de Richard Wagner.

Fue un autor prolífico y en 1903 publicó su libro Lehrbuch der Physik in elementarer Darstellung, que en su tercera edición en 1924 aumentó su volumen (con respecto a la primera edición) en mil 400 páginas, incluyendo contribuciones de 93 colaboradores en las diversas ramas de las ciencias físicas. La inclusión de estas 93 aportaciones en diversos campos de la física, da una idea de la habilidad que tenía para colaborar con una vasta red de científicos con la finalidad de consolidar un área de investigación completa, sin duda que esta habilidad debió contribuir en su éxito como editor de NAWI.

Berliner se sentía orgulloso de ser judío y como judío alemán, amaba a su país. Con el tiempo fue desarrollando una sensación que lo hacía sentirse un ciudadano de segunda clase. Desde la infancia tuvo muchos problemas con su vista (lo que debió haber afectado su trabajo), razón por la que se vio obligado a usar anteojos muy gruesos, lo que se convirtió en una característica de su apariencia.

Su idea de desarrollar un equivalente alemán de la revista en inglés Nature le dio un giro a su carrera, después de haber dejado AEG en 1912 en medio de discusiones y alientos por parte de su familia y Albert Neisser. Ese mismo año propuso a Ferdinand Springer, propietario de Springer Publishing Company, la creación de la revista Die Naturwissenschaften, la que continuó liderando y desarrollando durante los siguientes 22 años.

En una carta enviada el 6 de agosto de 1912, Berliner describe su visión de NAWI a Ferdinand Springer: una revista de ciencia multidisciplinaria, y presionó desde el principio para una publicación rápida de la misma, lo que consiguió un par de meses después. En su primer editorial, publicado en 1913, afirmó que NAWI debería informar a todos los que trabajan en los campos científicos, tanto a profesores como a investigadores, sobre los temas de su interés fuera de sus propios campos (traducción del alemán; Naturwissenschaften 1 (1): 1; 3 de enero de 1913, Autum 1988). (Continúa el próximo jueves…)

 

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