FERNANDO QUIJAS
FERNANDO QUIJAS

Ni los tacos de don Salvador en el desayuno podían hacerme sentir mejor, aun cuando ésa ha sido su magia desde la primera vez que caí a su tradicional changarro. Me sentía estúpido.

La noticia la traían desde temprano diversos medios: Gorillaz, Queens of the Stone Age, Morrisey y Noel Gallagher’s High Flying Birds serían los estelares del que será el próximo Vive Latino 2018. Con eso bastaba para que un sonoro, sentido y aun modorro “¡Ay, güey!” saliera de mi boca.

Un enlace dentro de una de las notas me llevó directamente al sitio de Ticketmaster en el que los boletos se vendían en fase para fans del Vive Latino, la que es algo así como “Que te valga madres quiénes vienen, tú cómpranos”, y que en ese rato eran de mil 200 pesos por la entrada para ambos días, sin el cargo por el servicio.

Era sencillo. En ese momento pude haberle dado click y terminar con toda la transacción, pero no. Al final me pareció mejor idea pedirle a algún contacto que me comprara mis entradas y evitar darle mi dinero a Ticketmaster. Qué güey fui.

Nunca pensé que de mil 200 pesos que costaban las entradas en esa fase matutina, fueran a dispararse en tan sólo unas horas hasta la fase 3 de la venta de boletos y que ahora costaran 2 mil pesos, sin contar los cargos por el servicio. Así, en un chingadazo.

Muchos de los fans quedamos aturdidos por el repentino aumento de los precios en tan poco tiempo, por lo que creemos que, así como va esto, la experiencia saldrá realmente cara.

Entiendo y reconozco la calidad del espectáculo que será para el próximo año el Vive Latino, pero con estos golpes a la cartera, debo hacerme a la idea de que tendré que ahorrar y sobrevivir a base de tortillitas con sal hasta olvidarme por un tiempo de la magia de los tacos de don Salvador, a los que ya empiezo a extrañar.


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