ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

El reclamo generalizado de muchas administraciones municipales porque no tienen recursos suficientes para suplir las necesidades de la población –incluso a muchos ni siquiera para la nómina les alcanza–, es ya una cantaleta en toda la entidad, que comparte muchas veces el propio gobierno estatal y otros organismos como la Universidad Autónoma de Zacatecas. Pero ¿cómo reclamar cuando hay dinero disponible pero no se ha ejercido? Algo así nos está pasando.

Recién llegado a la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu), Arnoldo Rodríguez Reyes dice que hay por lo menos unos mil 400 millones de pesos disponibles en el llamado Fondo Minero… pero que no se han utilizado todavía a pesar de que ya hay un montón de proyectos municipales pre-aprobados y sólo están a la espera de que se vote para que se destinen a diversas obras y servicios necesarios. ¿Y luego?

Se supone que esos dineros (que no son pocos) provienen de las recaudaciones cobradas a las empresas extractivas instaladas en la entidad, de los años 2015 y 2016 por lo menos, lo que significaría que ya llevan “sudando” en las arcas un buen rato. Y mientras tanto, los municipios que inscriben proyectos para beneficiarse de esos recursos siguen batallando. ¿Se le puede llamar a eso un simple “retraso burocrático”? O de plano es la apatía y alguna parte del entramado gubernamental que nomás no avanza en su ejercicio.

Muchas veces se ha criticado el destino que dan los municipios a los recursos que los clubes de migrantes envían acá, a sus correspondientes terruños de origen, e incluso se han tenido que modificar las reglas de uso del Programa 3×1, que porque luego los andan usando en “obras innecesarias”…

Pero cuando se trata de estos recursos frescos del Fondo Minero, ¿por qué se tarda tanto en su aplicación? Se entiende que todos los proyectos deben ir debidamente fundamentados y razonados, planteados de acuerdo a toda normatividad pertinente, pero… aun cuando estos pasos se llevaran su tiempo, además del tiempo de elaboración de los proyectos mismos, ¿no debería acaso ser más expedito todo el procedimiento para que el beneficio llegue lo antes posible? Bien dice el dicho popular que “ayuda que llega tarde ya no es ayuda”, o como dicen los abogados: “nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”.

De ahí que luego uno se pregunta, por ejemplo, qué carajos hacen las unidades o dependencias dedicadas a la planeación estratégica, o aquellas que se encargan de la elaboración de los proyectos, o de las que le ayudan a los municipios a hacerlos, y de las que se supone tienen en sus manos la disposición final de los recursos, como la propia Sedatu. Uno se cuestiona cómo es que pueden andar tan tranquilos sabiendo que los proyectos son, en muchos casos, si no urgentes sí de alta necesidad para la población, y todo parece aletargarse a la hora de aprobarlos. ¿Es problema burocrático, de verdad? O es que hay una terrible falta de interés en hacer su trabajo, valiéndoles un cacahuate cómo esté la población que solicita esos recursos.

En el colmo de los casos, si esto se debe no sólo a la desidia que hagan algunos funcionarios públicos, o a la deficiente presentación de los proyectos, sino a una terrible ineptitud de todos los involucrados, pues estamos fritos. Estamos ante un escenario de los peores posibles, cuando teniendo gente que requiere apoyos urgentes, y se tienen disponibles, no hay manera de hacérselos llegar. Es una falta de respeto y hasta una agresión gratuita derivada de la ineptitud. Es injusto y lesivo.

Pues bien, nuestros funcionarios ya “descubrieron” que tienen un montón de dinero en las manos. Y que ahora sólo falta que se haga la votación para aprobar los proyectos convenientes, para hacer entrega de los recursos. Ojalá lo hagan pronto, antes de que sigan sumándose a esa cadena de injusticia que, igual que el crimen, sigue agraviando a muchos zacatecanos.


Deja un comentario