Invitaciones

Ahora resulta que en el gobierno del estado cualquier área puede hacer e invitar a eventos públicos. Viene al caso la recién creada subsecretaría de Prevención Social del Delito, donde se pasaron por el arco del triunfo la figura de la secretaria General de Gobierno Fabiola Torres y decidieron organizar el seminario “Seguridad y Prevención del Delito, retos y perspectivas”.

Cuentan las serpientes que ahora las subsecretarías sirven, además de inflar la nómina, para que organicen eventos y seminarios y pláticas, coordinados por su gris titular Armando García Neri, quien se dice y presume y lo grita a los cuatro vientos “especialista” en la prevención del delito. Obvio, llegó nomás para ocupar un espacio.

¿Quién es?

Pero ¿quién es Armando García Neri? Nos llega al frasco de veneno que el “subsecretario” tiene una relación familiar cercana con un ex secretario de Seguridad Pública, quien lo habría apadrinado para llegar al gobierno, primero como director de Prevención del Delito y finalmente como sub secretario.

De su preparación se sabe que Neri intentó, sin éxito, ser sacerdote; luego en la universidad le revalidaron sus “estudios” y cursó la maestría en ciencias políticas. Luego organizó una asociación civil dedicada a la “prevención del delito”, desde donde empezó a vender sus “servicios” al gobierno. Hoy es subsecretario con nula experiencia o trayectoria o peso. Dicen las serpientes con muuucho veneno, así o peor…

 

Culpas

Al interior de la administración insisten en justificar la falta de trabajo en materia de seguridad con el argumento de que “no todo es culpa del gobernador”. El caso es que nadie ha repartido culpas; la sociedad le ha exigido que cumpla con su papel de garantizar la seguridad… algo en lo que obviamente ha fallado.

Cuentan los chismosos que el gobernador Tello le echó la bolita al alcalde de Fresnillo José Haro de la Torre por los recientes hechos de violencia, ¿y el alcalde? O sea, ahora la modalidad es repartir culpas y no asumir la responsabilidad de cada quién. Menos mal que son del mismo partido.

 

Cajota

Recordará usted, estimado lector, que en el gobierno del estado se desgarraron las vestiduras para promover un impuesto que afectaría muchas ramas, en especial a la minera. Hicieron show y hasta se pusieron y quisieron darle guerra al presidente Enrique Peña Nieto ¿y todo para qué?

Ahora se sabe de fuentes oficiales que el impuesto minero no se ha ejercido como debiera y existe la friolera cantidad de mil 400 millones de pesos en el limbo, cifra cercana a lo que pretendían recaudar con el impuesto ecológico. ¿Y todo para qué? Aaah, pues dicen las serpientes, para guardarlos en el banco o en el bolsillo de alguien.


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