Genaro Lozano
Genaro Lozano

El Frente Ciudadano por México borró la identidad del Partido de la Revolución Democrática (PRD), lo desdibujó. En el afán por sobrevivir a la ruptura con AMLO y la creación de Morena, el otrora partido más importante de la izquierda mexicana se convirtió en un zombie sin relleno ideológico. Un partido que sólo busca conseguir su registro en el 2018, aliándose con su enemigo declarado en los últimos 17 años.

El mismo partido que en 1997 a regañadientes abrió sus puertas a la identidad política de las poblaciones de la diversidad sexual, al abanderar a Patria Jiménez como diputada federal, el mismo que desde entonces fue defendiendo los derechos humanos para las personas LGBT, el partido que con el nuevo milenio impulsó las sociedades de convivencia, el derecho a decidir, el matrimonio igualitario y las leyes de identidad de género, hoy ha puesto en la retaguardia de sus prioridades los temas que irónicamente lo confrontaron con AMLO.

En reciente foro del Frente con grupos de la sociedad civil se trataron los “grandes temas nacionales”, el combate a la corrupción rampante del PRI, la crisis de inseguridad, el crecimiento económico y la desigualdad. Los mismos temas ocuparon la agenda del encuentro con jóvenes de la semana pasada. En ambos encuentros los líderes partidistas cantaron al mismo son. El mismo diagnóstico de nuestros males, las mismas intenciones de “escuchar a la ciudadanía”, la misma falta de identidad.

En el encuentro con jóvenes, el líder juvenil del PRD, Sergio Leyva, aseguró que el Frente “no quiere a jóvenes incondicionales” a las cúpulas partidistas y tuvo un reconocimiento de la desigualdad provocada por el mercado y por el Estado y de la deuda que hay con personas que viven con VIH, pero a Leyva se le fue mencionar los temas que hicieron que el PRD atrajera el voto de jóvenes en la Ciudad de México, la defensa de los temas de libertades, incluida la regulación del mercado de la mariguana. Hoy los temas de libertades impulsados por el PRD no están ni siquiera en la agenda joven del PRD ante el Frente.

Tal vez por ello Cuauhtémoc Cárdenas le confirmó a René Delgado en su programa Entredichos, lo mismo que el ex líder moral del PRD había dicho unos días antes en la Feria del Libro del Zócalo: que “el PRD ya no es un partido de izquierda, que es a lo mejor de centro o incluso de derecha o quién sabe de qué”.

Nos acercamos a la elección del 2018 y el Frente a lo mejor logra ponerse de acuerdo en una agenda nacional prioritaria, pero con ello afectará la agenda de los temas “no prioritarios”, como han dicho siempre los panistas que no quieren discutir derechos LGBT ni derechos sexuales y reproductivos.

Ricardo Anaya es esquivo y ambiguo sobre estos derechos. Utiliza la misma estrategia que Josefina Vázquez Mota, quien traicionó su propia palabra al rendirse al Frente “Nacional” por la Familia. Dante Delgado es una gran incógnita con respecto a estos temas, mientras que Alejandra Barrales sólo habla de mayor presencia de mujeres en la participación política. Aunado a esto, el PRI sufre una esquizofrenia que lo hace promover una iniciativa federal de matrimonio igualitario, mandarla a la congeladora y abrazar los gritos homofóbicos de sus diputadas. Por su lado, Morena tiene aliados de estos temas, pero a AMLO no le interesan.

Por su lado, el secretario de Diversidad Sexual del partido, Antonio Medina, lamentablemente ha ignorado la ausencia de estos temas en el Frente.

Fuera del PRD activistas como Lol Kin Castañeda, han hecho un buen trabajo representando a los colectivos LGBT y negociando con panistas y priistas la Constitución de la Ciudad de México.

El PRD ha sido clave para los avances en los derechos de mujeres y de poblaciones LGBT en México. Su integración al Frente entierra la historia de su identidad. Es momento de que el PRD defina si estos temas y los aliados LGBT estarán en el Frente o en la retaguardia.

@genarolozano


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