FRANCISCO LEANDRO
FRANCISCO LEANDRO

El uso de las redes sociales, como todos nos hemos dado cuenta, ha revolucionado “nuestra era de la información”; no hace falta ser un experto para darnos cuenta que el flujo de ideas y opiniones cada vez es más concurrido y recurrente.

Todo esto es contraproducente, lo digo porque me he dado cuenta al platicar con algunas personas en la vida real, no todo lo que se publica es verídico, real o tiene sustento. No debemos dar por hecho lo que dicen las “noticias”, debemos asegurarnos de la veracidad de la información y tomar las opiniones de los usuarios como lo que son, opiniones.

Como asiduo facebookero he recibido algunos comentarios, cuestionando por qué opino, casi de cualquier cosa, muy bien, les diré lo que aprendí en mi casa.

Desde niño, me enseñaron que debo decir lo que pienso, a no callarme, mis padres me apoyaron infinidad de veces al ser castigado en la escuela por ser un “bocón”; jamás me permitieron ser grosero, cosa que fui adquiriendo con el tiempo.

“¡Ay cabrón. Si no fueras tan hocicón!”.

También llegué a hartar a mi mamá muchas veces.

Las opiniones de las personas que puedo leer en las redes sociales me enseñan, todas, absolutamente todas. No necesito saber que es un erudito para ponerle atención y saber que está expresando algo de relevancia, que le ha dejado una enseñanza al razonarlo a su manera.

Enterémonos de las cosas, leamos, razonemos, formémonos un criterio al respecto y opinemos, digamos lo que sentimos, para eso son las plataformas, al fin de cuentas ya tienen toda nuestra información, saquémosle provecho a nuestro derecho de expresarnos.

Este teclado y las palabras quieren ser útiles, casi casi como nuestra razón.

 


Los comentarios están cerrados.