SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Infortunadamente, el salario mínimo real es siempre cero, sin importar las leyes.”

Thomas Sowell

 

Fijar un salario mínimo equivale a prohibir la contratación de trabajadores por debajo de cierta remuneración. Los políticos nos dicen que la medida beneficia a los pobres, pero el resultado es exactamente el contrario. Prohibir la contratación de trabajadores de bajos ingresos deja sin empleo a los más necesitados.

“Hacer ilegal el pago de menos de una cierta cantidad no hace que la productividad del trabajador valga ese monto y, si no lo es, resulta poco probable que sea empleado” escribe el economista estadounidense Thomas Sowell en Basic Economics. Los salarios mínimos son “benéficos para aquellos trabajadores que continúan empleados, los que están dentro viendo para fuera, pero a costa de los desempleados, que están fuera viendo hacia adentro”.

Los países con mayores salarios mínimos, en comparación con su productividad, tienen los mayores niveles de desempleo. Ahí están los casos de Grecia y España. En cambio, los países sin salario mínimo, como Suiza y Singapur, registran los desempleos más bajos, aunque sus sueldos sean muy altos.

El propio Sowell, afroamericano, ha señalado que, antes de los salarios mínimos, el desempleo de los negros en Estados Unidos era menor que el de los blancos, pero los sueldos mínimos lo duplicaron. La desaparición de la ética del trabajo y el debilitamiento de la estructura de las familias negras han sido producto del desempleo provocado por el sueldo mínimo y del desincentivo al trabajo que genera el welfare.

En México los aumentos al mínimo se han acelerado en los últimos años. El 30 de noviembre de 2012, en vísperas del sexenio de Enrique Peña Nieto, el sueldo mínimo se encontraba en 60.75 pesos por día. Para el próximo 1º de diciembre se ubicará en 88.36 pesos. Se trata de un aumento nominal de 45.4 por ciento, mucho mayor que el de los salarios reales. El salario diario asociado a los trabajadores asegurados en el IMSS se encontraba en 270.14 pesos el 30 de noviembre de 2012. Para septiembre de este 2017, último mes reportado, llegaba a 332.39 pesos, un aumento nominal de 23 por ciento.

¿Por qué si el salario mínimo ha aumentado en términos reales por primera vez en mucho tiempo, no ha subido el desempleo en México? Porque sigue siendo inferior a los salarios de mercado. Hoy en día es casi imposible contratar a alguien por 80 o incluso 88 pesos diarios. Ninguna empresa formal paga sueldo mínimo. Incluso en el campo los salarios son mayores, excepto en los ejidos en que se obliga a trabajar a niños por menos del mínimo o por nada. Si bien en las décadas de 60 y 70 se daba sueldo mínimo a personal de limpieza y peones de construcción, hoy hay que pagar mucho más. Los trabajadores registrados en el IMSS con el mínimo reciben otros ingresos, como propinas, o trabajan menos de un tiempo completo.

Es probable que los incrementos en los mínimos hayan tenido un papel, aunque limitado, en el alza de los precios. La inflación de 6.3 por ciento de octubre es más del doble que el objetivo de 3 por ciento y ya no puede atribuirse sólo al aumento de la gasolina de enero. Esta inflación afecta el poder de compra de los salarios.

El objetivo de las políticas públicas debería ser subir los ingresos reales y no un salario mínimo que nadie obtiene. Pero esto no interesa a los políticos. Para subir los sueldos promedio, se requieren inversiones productivas durante períodos prolongados. En cambio, cuando los políticos suben el salario mínimo por decreto, se paran el cuello y compran votos. Poco les importa dañar a quienes menos tienen.

 

A descansar

Dice Ricardo Monreal que en diciembre deja la delegación Cuauhtémoc (en la que vivo) para descansar y leer. Qué bueno que tiene los recursos para hacerlo. Y yo que pensé que había sido electo hasta el 30 de septiembre de 2018.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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