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CIUDAD DE MÉXICO .- Entre enero y septiembre de 2017, la detención de migrantes en el interior de Estados Unidos aumentó 43 por ciento, lo que ha traído impacto devastador para personas que llevaban décadas viviendo en ese país, denunció Human Rights Watch (HRW).

En el reporte “Los deportados: migrantes desarraigados del país que consideran su hogar”, HRW analiza el alza de las deportaciones desde el exterior y documenta 43 casos de migrantes deportados mediante procedimientos, donde se ignoraron sus derechos fundamentales y no consideraron sus hogares y familias estadounidenses.

Según HRW, entre enero y septiembre de este año, se han llevado a cabo 110 mil 568 detenciones en el interior de Estados Unidos, contra 77 mil 806 realizadas en ese período de 2016.

La organización revela que el número de arrestos de migrantes que nunca antes habían sido condenados por cometer un crimen casi se triplicó, toda vez que entre enero y septiembre de 2017 la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestó a 28 mil migrantes sin convicciones criminales al interior de EU, de 10 mil que detuvo durante el mismo periodo de 2016.

Asimismo, el número de arrestos de personas con cargos criminales aumentó 19 por ciento.

En total, indicó HRW, los arrestos del interior aumentaron 43 por ciento.

“Todas las personas indocumentadas en Estados Unidos ahora tienen motivos para temer la deportación, independientemente de qué tan fuertes sean sus vínculos con los Estados Unidos”, indicó la organización.

En la mayoría de los casos, de migrantes con cargos criminales detenidos -señalaron- muy pocos fueron condenados por crímenes de naturaleza violenta o peligrosa.

Uno de cada tres arrestos “criminales” -indicó- involucraba a alguien cuyo delito más grave era de inmigración, casi siempre el acto de ingresar ilegalmente al país, mientras que el 16 por ciento había sido condenado por un delito de drogas y otro 15 por ciento tenía una infracción de tráfico como el delito más grave.

Menos del 1 por ciento, detalló HRW, había sido condenado por un homicidio, y sólo 19 por ciento incluía crímenes violentos o potencialmente violentos.

HRW señaló que, desde 2010, la Administración de Barack Obama se enfocó en detener a aquellas personas con cargos criminales o que representaran un riesgo para la seguridad de Estados Unidos, lo que ha sido revertido, pues bajo un memorando del Departamento de Seguridad Interna se determina que ya no se eximirá a las distintas categorías de extranjeros que puedan ser deportados.

“La ley estadounidense debe modificarse para ofrecer audiencias imparciales e individualizadas a cualquier persona que se enfrente a la deportación, en las cuales los lazos de la persona con las familias y comunidades estadounidenses pueden sopesarse contra el interés del Gobierno en deportar a la persona”, recomendó la organización.


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