Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“La primerísima ley de la publicidad es evitar la promesa concreta y cultivar lo deliciosamente vago.”

Bill Cosby

 

Puede uno estar en desacuerdo con muchas de las propuestas concretas de Andrés Manuel López Obrador, pero es el único candidato que las está ofreciendo. Ricardo Anaya sólo propone el rechazo al PRI corrupto en español, inglés y francés. José Antonio Meade dice que hay que apreciar el legado del PRI y entender que personajes como Javier Duarte son traidores al partido.

Es verdad que muchas de las propuestas de López Obrador van de lo intrascendente a lo absurdo. Cambiar la residencia presidencial de Los Pinos a Palacio Nacional sería costoso e ineficiente. Eliminar el Estado Mayor Presidencial no tiene sentido, aunque reducirlo de tamaño seguramente sí sería positivo. Vender el avión presidencial se antoja caro e inútil. Entiendo, sin embargo, que López Obrador hace estas propuestas para lograr un impacto en los medios, sin prestar demasiada atención a los detalles.

Las propuestas de fondo también son cuestionables. Cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México costaría muchísimo y mantendría el cuello de botella que ha impedido que la capital mexicana se convierta en un rentable hub de la aviación internacional. Echar para atrás la reforma educativa equivaldría a devolver al sindicato de maestros el control de la educación pública, lo que sería un golpe brutal para los estudiantes. La amnistía a los criminales es cuestionable, no sólo porque no se sabe con quién habría que negociar en las filas del crimen organizado, sino porque sería una afrenta a las víctimas y generaría mayores incentivos para la comisión de delitos.

En el campo de la energía, López Obrador se aferra a una visión obsoleta del mercado. Propone cancelar contratos de exploración y producción de crudo que están siendo ejecutados por empresas privadas e invertir miles de millones de dólares en construir refinerías, ya no seis, pero sí dos. Los contratos concesionados son mejores para México que el viejo monopolio de Pemex, no sólo porque los ejecutan empresas con mayor conocimiento, sino porque el concesionario corre con todo el riesgo en caso de no encontrar petróleo. La inversión en refinerías resultaría muy costosa y no sería rentable; la refinación tiene márgenes muy pequeños y necesita para prosperar mercados muy grandes que en México no existen. Pemex ha tenido pérdidas en gasolina desde hace décadas; la inversión en nuevas refinerías las incrementaría.

Nadie puede cuestionar la propuesta de López Obrador de reducir el gasto del gobierno, pero recortar los sueldos de los altos funcionarios no sólo no sería suficiente, sino que podría resultar contraproducente al disminuir la calidad de quienes toman decisiones. El gasto del sector público federal se elevará a 5.2 billones de pesos en 2018, más de 40 mil pesos por cada hombre, mujer y niño del país; se puede reducir, pero no con buenos deseos, sino con recortes a la burocracia, las transferencias y los subsidios.

El primer monitoreo de la cobertura de la precampaña se llevó a cabo del 14 al 16 de diciembre y mostró que López Obrador tuvo la mayor atención de los medios, pero también el mayor número de comentarios negativos. Es lógico. Andrés Manuel es el puntero, pero además es el único que está ofreciendo propuestas concretas. Anaya y Meade no han aportado más que generalidades. Quizá las propuestas de López Obrador no sean buenas, pero son las únicas hasta el momento.

 

Falsa acusación

La Procuraduría capitalina asombró por la velocidad con la que detuvo al actor Alejandro Axel Arenas por el asesinato de la argentina Karen Ailén. El problema es que Arenas estaba en Colombia ese día, como ha comprobado con la documentación correspondiente. Aprehendieron con rapidez a un sospechoso equivocado.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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