Alberto Chiu
Alberto Chiu

Visiblemente molesto, ayer el gobernador Alejandro Tello Cristerna respondió –por decirlo de alguna manera– a señalamientos que, es cierto, fueron hechos desde el anonimato, acerca de su labor al frente de la administración estatal en materia de seguridad, y a la presunta exigencia de que renunciara al cargo. Pero vació su molestia, como puede observarse en la entrevista, contra esta casa editorial, como si NTR hubiera sido quien lanzase los señalamientos.

Por el contrario, ayer mismo la mayoría de las demás cámaras empresariales con representación local hicieron declaraciones prácticamente en el mismo sentido de exigencia de mayor seguridad al gobernador Tello, algunas con más matices que otras, unas con más rigor que otras, pero todas coincidieron en que es urgente la atención al tema, en que hay temor fundado entre la ciudadanía, y en que los hechos delictivos se suceden uno tras otro prácticamente todos los días en contra de los empresarios chicos, medianos o grandes, sin mencionar las agresiones contra la sociedad en general.

¿De dónde sacó pues el mandatario la idea de que el asunto es consigna de NTR? Desde el interior del propio gobierno estatal se apunta al coordinador de Comunicación Social, Héctor Alvarado Gómez, como quien le “habla al oído” al gobernante, y se encarga de ponerle los pelos de punta y afilarle las navajas, queriendo –como es su costumbre– salvar el pellejo ante los sucesivos y reiterados errores en que ha caído durante su función a la hora de comunicar las labores gubernamentales y las del gobernador en particular.

No es la primera vez que, desde ese mismo puesto, Alvarado Gómez toma las mismas actitudes tratando de “silenciar” a los reporteros de cualquier medio de comunicación “incómodo”, o de atravesarse durante las entrevistas, o de dictar los cuestionamientos a modo que han de hacerse, o de seleccionar (a su entero gusto y conveniencia) a los reporteros que tendrán “autorización” de preguntar algo al mandatario, ya sea en una conferencia de prensa formal o en una entrevista banquetera.

Ya durante el gobierno de Amalia García Medina, en el cual se desempeñó también en ese mismo puesto, cumplió con las mismas tareas y obsequió a los medios críticos toda clase de obstáculos para la labor informativa. Ahora lo repite, afortunadamente sin éxito, sobre todo cuando el propio Alejandro Tello ha sido reiterativo también en que está abierto a la crítica y a los cuestionamientos de todas las empresas informativas… pero esta buena intención del gobernador se ve también obstaculizada por su propio “colaborador”, quien trata de ponerlo en contra hasta de amenazantes molinos de viento.

Ojalá pronto se den cuenta en esa oficina de comunicación que no es mediante el intento de coartar la libertad de crítica, o el intento de inducir cuestionamientos acomodaticios, como mejorará la imagen del mandatario en funciones. Y que no es envenenando la relación del gobierno con los medios como se podrá llevar a la sociedad un mensaje claro de trabajo, por parte de la autoridad. Esa clase de “estrategias” –más bien estratagemas– sólo acaban por demeritar no sólo el trabajo de la comunicación oficial, sino a las instituciones mismas.

Durante varios meses, hace ya tiempo, se habló –y se ha hablado– de que la oficina de Comunicación Social de este gobierno necesita un cambio urgente, dadas las condiciones en que intenta desesperadamente salvar el pellejo con base en confrontaciones, y dados los constantes errores comunicacionales en que ha incurrido. La decisión, por supuesto, está en manos del mandatario y de su propia evaluación del desempeño de todos sus colaboradores.

Pero por lo pronto, creo que así como el gobernador tiene que informar clara y objetivamente de su labor y sus proyectos y sus políticas públicas, también sus colaboradores le deben entregar información objetiva y veraz, y no andar “amarrándole navajas” con quienes, desde la labor informativa, pueden ayudarle no sólo a generar mejores percepciones, sino a comunicar efectivamente sus verdaderas intenciones y el trabajo real que está desempeñando.


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