CIUDAD DE MÉXICO. En Bryan Cranston hay una esencia de mexicanidad.

Por ello, el protagonista de Breaking Bad, serie con la que ganó el Globo de Oro y el Emmy, dice enfático en entrevista que le desilusiona y molesta la actitud del Presidente de Estados Unidos de querer que se edifique un muro entre ambos países.

“Lamento la negatividad con la que este señor ha resaltado a México, y siento que debe terminar en algún momento. No creo que después de sus cuatro años (como Presidente) siga otro periodo (de cuatro años más).

“Es necesario que termine ya esta manera tan equivocada en que nos está representando”, enfatizó Cranston en enlace telefónico desde Londres.

Reconocido por su versatilidad histriónica, por la que se le puede ver en una gran comedia o en un drama lacrimógeno, el actor de 61 años afirmó que el tema sobre México le atañe.

“Es una pena lo que sucede con este Gobierno… yo tengo a un mexicano en el alma, mi conexión es innegable, nací y crecí en California, mis amigos de la infancia y de la escuela son mexico-americanos, aprendí un poco de español así.

“La familia de mi esposa tuvo una tienda donde sus principales clientes eran latinos, ¿cómo no me voy a sentir un poco mexicano? Hay tantos mexicanos han hecho a los Estados Unidos un mejor lugar… tenemos más en común que diferencias”, expresó.

Actualmente, Bryan Cranston estelariza la puesta en escena Network en el Royal National Theatre de Londres.

Prepara, también, el lanzamiento de una serie de Amazon Video, The Dangerous Book for Boys, para finales de marzo, luego de haber participado en un episodio de Electric Dreams, también para esta plataforma.

Se dijo feliz de que en marzo se le junte el estreno de El Reencuentro (Last Flying Flag), dirigida por Richard Linklater (Boyhood), que coestelariza con Laurence Fishburne y Steve Carrell.

Aborda un drama que se centra en la reunión con sus ex compañeros militares, quienes se ven de nuevo las caras en el funeral de uno de sus hijos, un joven marino caído en la Guerra de Iraq.

“Es una historia estremecedora, humana, valiente, llena de momentos en los que uno se pone a pensar: ¡Dios, qué afortunado soy con mi vida. Trabajé con dos muy buenos amigos que me hicieron sentir que el set era la sala de mi casa.

“Lo único malo fue el día de las elecciones (de Estados Unidos) en que los tres esperábamos que ganara una mujer (Hillary Clinton) y nos sentimos súper decepcionados con los resultados. Ni modo, fue lo único malo de ese gran rodaje”, resaltó el postulado al Óscar como Mejor Actor por su trabajo en Trumbo.


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