Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Es peligroso para un candidato nacional decir cosas que la gente puede recordar.”

Eugene McCarthy

 

El 31 de enero se llevó a cabo la licitación 4 de la ronda 2 para la exploración y explotación de petróleo en aguas profundas del golfo de México. Fue la licitación más exitosa hasta la fecha. Se colocaron 19 de las 29 áreas subastadas. Se espera que los trabajos para su desarrollo y explotación generen inversiones por 93 mil millones de dólares a lo largo de la vida de las concesiones, una y media veces más que todas las anteriores. Esto es aparte de los 525 millones de dólares en efectivo que aportaron algunas empresas para ganar licitaciones indecisas.

Lo notable es que esta exitosa licitación tuvo lugar a pesar de las dudas sobre el futuro de la reforma energética generadas por la posibilidad del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del próximo 1º de julio.

López Obrador encabeza todas las encuestas para la elección presidencial, pero no hay certeza sobre lo que haría con las concesiones petroleras en caso de ganar. Hubo un tiempo en que advirtió a las empresas privadas que se atrevieran a invertir en producción petrolera en México que las despojaría de sus concesiones. En su nuevo Proyecto de Nación 2018–2024 ya no ofrece esa amenaza, pero sostiene que la reforma energética debilitó el papel del Estado como rector en materia energética y minera, y vulneró la soberanía nacional, por lo que ordenará una reevaluación y una consulta popular.

La Reforma Energética no podría hacerse más que a través de cambios constitucionales. Aunque es probable que López Obrador gane la elección presidencial, sería muy difícil que consiguiera el voto de dos terceras partes en el Congreso que le permitiera esa contrarreforma. En caso de que echara para atrás la reforma, el costo para el país sería enorme. El gobierno mexicano tendría que pagar indemnizaciones multimillonarias a las empresas que han ganado las licitaciones y el desarrollo de nuevos campos se retrasaría décadas.

La misma incertidumbre tenemos en el caso del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Desde que era jefe de gobierno López Obrador se opuso a él. En esta campaña ha dicho que lo cancelaría en caso de llegar al poder. En su Proyecto de Nación 2018–2024 ratifica esta posición al señalar que la construcción del aeropuerto “no es viable ni técnica, ni económicamente”. Cancelar el proyecto; sin embargo, sería también extraordinariamente caro. El nuevo aeropuerto está siendo construido con dinero privado pero depende de una concesión gubernamental. Si se cancela, habría que pagar también indemnizaciones multimillonarias a las empresas que han invertido en el proyecto.

Yo no soy un técnico en materia de aeropuertos, pero los especialistas que desde hace décadas han examinado las opciones, han concluido de manera sistemática que la de Texcoco es la más viable. Andrés Manuel siempre ha rechazado el proyecto, pero por razones políticas. Sería muy preocupante; sin embargo, que los contribuyentes tuviéramos que pagar un precio enorme por suspender una obra ya comenzada y además considerada la mejor opción para un nuevo aeropuerto que el país necesita desesperadamente.

Me dicen que no hay que preocuparse, que los políticos nunca cumplen sus promesas. Quizá. Pero me preocupa que la esperanza para México sea que el candidato que encabeza las encuestas no cumpla con sus compromisos de campaña.

 

Deporte capitalista

No me preocupa tanto López Obrador como algunos de sus allegados. John M. Ackerman escribió en Twitter: “De niño, como buen adolescente gringo, me juntaba c/los amigos para ver #SuperBowl. Hoy, como hombre mexicano, me da tristeza ver a tantos compatriotas irse c/finta de un deporte tan violento y capitalista.” Horas después celebró la victoria de las Águilas.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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