Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Estados Unidos ha finalmente vuelto la página tras décadas de injustos acuerdos comerciales que sacrificaron nuestra prosperidad.”

 

Donald Trump

 

La economía de Estados Unidos está pasando por un buen momento. En 2017 el producto interno creció 2.3 por ciento frente al 1.5 de 2016. Se crearon 2.06 millones de empleos, más los 200 mil de enero de 2018. El desempleo es de apenas 4.1 por ciento.

Donald Trump se atribuyó la responsabilidad de todas estas buenas cifras en su informe de gobierno del 30 de enero, pero no ha festejado las cifras de la balanza comercial de 2017, las cuales se dieron a conocer el 6 de febrero. La razón es que, a pesar de sus amenazas a los importadores o la repatriación de algunas líneas de producción, el déficit comercial tuvo un aumento de 12.1 por ciento para alcanzar los 566 mil millones de dólares.

Es el aumento más fuerte en siete años y el total más alto desde 2008. El déficit de Estados Unidos con México fue el mayor desde 2007: 71 mil 100 millones de dólares. Quizá Trump no habla del tema porque no lo entiende.

El presidente ha defendido siempre una política proteccionista. En su discurso inaugural dijo: “Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de otros países que hacen nuestros productos, se roban nuestras compañías y destruyen nuestros empleos. La protección llevará a una gran prosperidad y fuerza.”

En realidad, la prosperidad y la fuerza del mercado estadounidense son la razón del déficit. Los estadounidenses están comprando más bienes y servicios producidos en su país y en el extranjero. Las exportaciones estadounidenses no están perdiendo competitividad: aumentaron 5.5 por ciento en 2017, el mejor ritmo en seis años, para alcanzar un récord histórico de 2 billones 330 mil millones de dólares.

Para Trump el déficit es consecuencia del trato comercial injusto de países como México y China. Sin embargo, en 2017 Estados Unidos alcanzó niveles récord en las importaciones de 47 estados.

China fue uno de ellos, con 505 mil 600 millones de dólares, y México también con 314 mil millones de dólares. Pero el que tantos países logren ventas sin precedentes en Estados Unidos sugiere que la explicación es sistémica. ¿Por qué están gastando más los consumidores estadounidenses? Porque tienen más dinero en el bolsillo.

El ingreso personal disponible subió 3.9 por ciento en el último trimestre de 2017. Al mismo tiempo, el ahorro personal está cayendo: en el cuarto trimestre de 2017 fue de sólo 2.6 por ciento del ingreso personal disponible, contra 3.3 por ciento en el tercer trimestre.

En la década de 1960, cuando Estados Unidos tenía un superávit comercial, el ahorro rebasaba el 10 por ciento.

Ni el proteccionismo ni las amenazas a las empresas modificarán los factores fundamentales del déficit. Si Trump quisiera realmente bajarlo o eliminarlo, tendría que provocar una recesión para disminuir la demanda o incrementar el ahorro; también podría promover una mayor productividad, pero eso se llevaría años, o bajar los sueldos, lo cual sería inaceptable para los trabajadores.

Subir los aranceles o crear barreras a los productos importados solo castigaría a los consumidores.

El déficit comercial es consecuencia de un buen desempeño de la economía. Tratar de eliminarlo de manera artificial no haría más que dañar a los estadounidenses. y a los pueblos que comercian con ellos.

 

Nadie entiende

Ante las protestas de las empresas por los aumentos de electricidad, la CRE anunció un nuevo criterio: “para calcular el cobro de distribución se utilizará el valor mínimo entre la demanda máxima registrada medida en kilowatts, dentro de los doce meses anteriores, y la demanda máxima registrada en el mes al que corresponde la facturación”. Nadie entiende y un sistema de precios que no se entiende tiene consecuencias perversas.

 

Twitter: @SergioSarmiento


Los comentarios están cerrados.