CALLADOTES

Luego de que el tal Víctor Armas Zagoya, titular de la SAMA, los acusara de corruptos, de que estaban pidiendo dinero por ayudar en el llamado Proyecto Milpillas, y de manipular cochinamente a los ejidatarios dueños de terrenos donde se haría dicho proyecto, resulta que los funcionarios federales señalados se quedaron calladitos, pensando que se verían bonitos.

Ni Francisco Godoy Cortés de la Procuraduría Agraria, ni el titular de Conagua Héctor González Curiel, ni Arnoldo Rodríguez Reyes de Sedatu, y ni siquiera el mismísimo Joel Guerrero, delegado de Gobernación, fueron capaces de dar la cara para responder al ecologista Armas Zagoya. O sea, como dicen en el rancho: ¿el que calla, otorga?

SOSPECHOSOS

El caso es que según los más chismosos del condado, cercanos al círculo de delegados federales, dicen que al menos a Godoy Cortés (Procuraduría Agraria) y a González Curiel (Conagua) los habrían “citado” en la CDMX a oficinas centrales, para tratar asuntos relacionados con el proyecto Milpillas.

Y por ahí corren los rumores de que en realidad fue para ponerles una soberana regañada por no tener el control de la situación, por ser objeto de duda en su actuar ético, y a final de cuentas para que expliquen el des…mán que se traen por acá. En una de esas, todo el chisme resulta cierto y les cantan Las Golondrinas. Dicen…

DERECHOS

Varias víboras de esas muy observadoras se percataron, con gran sorpresa, que en un spot radiofónico del gobierno estatal donde se invita a una exposición sobre dinosaurios en el Museo Interactivo de Ciencias Zig-Zag, utilizaron ¡la música del soundtrack original de la película Jurassic Park!

Como buenos criticones, dicen que pasa una de dos cosas: o el gobierno pagó los derechos para el uso legal de esa música original… o de plano a los genios comunicadores que tienen les valió un cacahuate usarla, al cabo nadie se daría cuenta. Las víboras opinan que más bien es lo segundo… y que ojalá no les caiga una demanda legal por ello. ¡Tómala!

CERO–TOLERANTE

A ver si ahora que el secretario del Ayuntamiento capitalino, el profe Manuel Ibarra Santos anda de estricto y cero–tolerante con las normas que rigen a los bares de la ciudad (luego de que mataran a un chavo en uno de ellos), se faja también los pantalones y voltea tantito al Arroyo de la Plata, donde los comerciantes ya volvieron a hacer de las suyas.

Sin importarles que con las obras de remodelación el tránsito vehicular se vea afectado, esos comerciantes volvieron a “sacar” sus puestos a la banqueta y a ocupar un pedazo de la calle, pasándose por el arco del triunfo un acuerdo que tenían con el ayuntamiento de no hacerlo más. ¿Acudirá Ibarra Santos a solucionar (otra vez) esa bronca? Hagan sus apuestas…


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