Alberto Chiu
Alberto Chiu

Luego de una sobria reunión del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, ayer los distinguidísimos titulares de la secretaría General de Gobierno, el Procurador, el secretario de Seguridad Pública y varios más, salieron con amplia sonrisa tras acordarse –con toda pompa y circunstancia– que… van a tener más dinero a su disponibilidad. Nomás algo así como la friolera de unos nada despreciables 195 millones de pesos.

¿Y en qué los van a usar? Bueno, pues según el propio gobierno estatal presumió mediante el correspondiente boletín de prensa oficial, irán a dar a “capacitación, infraestructura y equipo”, se supone de las distintas corporaciones policiacas de la entidad. Y todos los demás nos preguntamos si con esta inversión de recursos serán capaces de frenar o parar definitivamente el tsunami de violencia que, en oleadas, se ha llevado a cientos de zacatecanos.

Según el boletín de marras, los recursos provienen del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública, y se distribuirán a lo largo del año entre el Tribunal Superior de Justicia, la Procuraduría –en lo que cambia a Fiscalía, ya luego se verá si le siguen tocando recursos–, la Secretaría de Seguridad Pública, el Instituto de Formación Profesional… bueno, hasta para la Dirección de Policía de Seguridad Vial alcanzará, así como para los custodios en centros penitenciarios.

Por supuesto que no es despreciable que esos recursos lleguen a la entidad y se destinen a uno de los rubros que, en este momento, es de los más críticos por la falta de atención, la carencia de elementos policiacos suficientes y, claro, la escasez de resultados contundentes que le traigan a la sociedad la paz y tranquilidad que sienten perdida desde hace mucho.

El problema de hacer luego esta clase de anuncios es que se generan expectativas poco reales, y que se intenta hacer creer que, casi como por arte de magia, en cuanto empiecen a llegar estos recursos vendrán las soluciones a la inseguridad y, si no llegan, pues tendrán un pretexto al cual echarle la culpa precisamente por la falta de recursos, como ha venido sucediendo hasta ahora.

La famosa Estrategia Integral de Seguridad impulsada por Alejandro Tello no ha sido capaz de detener los asesinatos, y ayer por ejemplo cerramos el domingo con cuatro personas asesinadas y al menos otras dos lesionadas a balazos tanto en Zacatecas como en Fresnillo, en hechos que sostienen a ambas demarcaciones en las listas de los municipios más violentos a nivel nacional.

Por supuesto que esos 195 millones de pesos son bienvenidos, tampoco está uno tan tonto como para ponerse moños y decir que no sirven de nada. Servirán, claro, y la ciudadanía habrá de estar al tanto en los rubros a que se destinen dichos fondos, y se exija toda la transparencia posible en su aplicación, pues no han sido tampoco pocas las ocasiones en que se ha señalado alguna práctica corrupta en el gasto, por ejemplo, de dinero en la adquisición de chalecos antibalas para la policía, que dejó en duda tanto su existencia como la fiabilidad de sus proveedores.

La delincuencia y la violencia no se frenan mágicamente ni por decreto ni por invertir miles de millones de pesos en capacitación, infraestructura o equipo; la parte fundamental de esta lucha tiene que ser el elemento humano, los policías, los investigadores, sus respectivos mandos y quienes procuran e imparten la justicia.

Es en ellos, finalmente, en quienes recae la verdadera responsabilidad del combate que, si no cuentan ni con lo mínimo para no sucumbir a la tentación que muchas veces les presenta –al menos económicamente– la delincuencia o la llana corrupción, en realidad poco harán y poco tendrán ganas de hacer.

El camino sigue siendo de subida, y ojalá que este anuncio de más recursos para la seguridad entregue, en el mediano plazo al menos, resultados tangibles para que la ciudadanía recobre la confianza en sus autoridades. De otro modo, sólo será un anuncio más, aderezado con cifras que contrasten con los muertos, levantados, asaltados, etcétera.


Deja un comentario