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CIUDAD DE MÉXICO. El presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, está convencido de que los tres debates presidenciales que organizará el organismo serán más ágiles y atractivos que en el pasado.

Aclara que el «buen» ejercicio dependerá no solamente de las reglas y el formato que defina el INE, sino de la actitud de los candidatos y su disposición a salir de zonas de confort.

«Depende mucho de los aspirantes, pero lo que vamos a tener es un formato más ágil», sostiene.

En entrevista con Grupo REFORMA, destaca que las características de los debates serán definidas únicamente por el Instituto y no serán «pactadas» con los partidos o candidatos, como en campañas anteriores.

¿Las reglas que aprobaron el 22 de noviembre van a restar acartonamiento, rigidez y aburrimiento a los debates, como los hemos visto?

Sí, aunque esas reglas se tienen que ir complementando con otras que estamos tomando. Las reglas de los debates en términos de formato, del rol de los moderadores, las va determinar la autoridad electoral. Los partidos, bienvenidos a debatir, pero bajo las reglas que pone la autoridad electoral. En procesos pasados las reglas se pactaban con los representantes de los candidatos.

¿Veremos interpelaciones e interrupciones entre los candidatos?
La idea es que los moderadores puedan no solamente dar la palabra y contar el tiempo, quitar la palabra cuando sea (necesario), sino también poder hacer interpelaciones que saquen a los candidatos de su esfera de confort. La idea es que, con formatos que variarán de un debate a otro, puedan un candidato cuestionar al candidato de enfrente.

¿Será muy distinto a la serie de monólogos que hemos visto?
Adelanto incluso que estamos pensando que el debate no solamente tiene un atractivo en el momento de ocurrir. Esa es la nuez, el corazón de este evento, pero queremos que haya un evento preliminar. Por ejemplo, cómo llegan, de quién llegan acompañados los candidatos y, después, como ocurre en el futbol, que eventualmente haya lo que se conoce como zona mixta; que al cabo del debate, los propios candidatos, si así lo desean, puedan enfrentar cuestionamientos de la prensa y expresar su opinión.

¿Se va hacer valer la autoridad electoral, no la van a doblar los partidos o los jefes de campaña o los propios candidatos?
La gran ventaja es que estamos blindados frente a eso, porque las reglas generales ya están fijadas, ya no las podemos cambiar. Por eso las adoptamos en noviembre, y lo que queremos es nutrir a estos debates

El INE organizará tres debates presidenciales y no sólo dos como establece la ley, que se realizarán en la Ciudad de México, el 22 de abril; en Tijuana, Baja California, el 20 de mayo; y en Mérida, Yucatán, el 12 de junio.

Córdova adelanta que el segundo ejercicio tendrá formato «town hall», es decir, con presencia de público que podrá cuestionar a los candidatos.

Estima que lo ideal es que cada debate dure alrededor de dos horas para que no pierda su atractivo, aunque el tiempo dependerá de factores como el número de candidatos participantes.

Aclara el consejero que no está prevista la posibilidad de que en el tercero de los debates participen sólo los dos punteros de la contienda.

¿Hay tres debates, quizás en el primero tendríamos a todos los candidatos, pero en el último no deberían de estar los dos finalistas?
El problema es definir quiénes son los finalistas. Entiendo que puede haber encuestas, pero la autoridad electoral no hace encuestas y la ley establece el principio de equidad. Apostaría a que estuvieran todos los candidatos, siempre y cuando el número sea razonable y no tuviéramos que explorar alternativas como hacer dos formatos o dos debates secuenciales. Por por el momento la idea es que sea solamente uno.

¿Han pensado que al menos en el último debate, el 12 de junio, sólo fueran los punteros?
Por el momento no. La innovación que le estamos dando al formato para sacar del espacio de confort a los candidatos, es suficiente en este momento, pero en un futuro puede haber debate entre dos, cara a cara.

A pesar de que el electorado no pueda contrastar los puntos de vista de los dos punteros, ¿insistirían en que vayan todos?
Posibilidad de que haya contraste la habrá entre los propios candidatos. El problema es también de actitud de los contendientes. Si optáramos por un debate sólo de dos, los punteros, tendríamos impugnaciones de que la autoridad electoral está rompiendo el principio de equidad. Esto tiene que ser parte de una discusión mucho más amplia que tienda a liberalizar la actuación de la autoridad, pero también, digámoslo así, la dinámica de los procesos electorales.

Córdova defiende la decisión del árbitro de no permitir debates entre candidatos presidenciales durante el periodo de intercampaña, que inició el 12 de febrero y concluye el 29 de marzo., pues considera que para eso están las campañas.

¿Por qué no habrá debates durante la intercampaña?
El Consejo General del INE determinó que no se pueden hacer debates en este momento, porque conocer la opinión de uno de los aspirantes puede ocurrir en una entrevista, en una mesa redonda, y no confrontar a uno con otro, con el propósito de jalar adeptos a la causa de uno y quitarle a las del otro. Bajo esa premisa se dijo: en intercampañas no hay debates.


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