Alberto Chiu
Alberto Chiu

Dice el nuevo Fiscal General del estado, Francisco Murillo Ruiseco, que su designación en tal cargo, de altísima responsabilidad por supuesto, es reflejo de un voto de confianza que le han otorgado para dar resultados en la procuración de justicia, en la investigación y resolución de los delitos. Voto de confianza, claro, emitido por unanimidad de los diputados presentes en la sesión donde fue electo para el cargo, 28 de los 30 que tenemos en el Congreso.

Yo no sé de cierto qué tanto esos 28 diputados que votaron por él representen, fidedignamente, la voluntad o la confianza del pueblo entero en el nuevo Fiscal, suponiendo como es deber el que ellos a su vez representan la voz de los ciudadanos que votaron por ellos para tomar esa y otra clase de decisiones sobre nuestra legislación y demás materias que les competen.

Lo que sí sé es que efectivamente Murillo Ruiseco tiene frente a sí una oportunidad única para demostrar eso mismo que él asegura, que “el cambio (de Procuraduría a Fiscalía) será real”, pero sobre todo, demostrar que realmente logrará separarse de esa idea que muchos ciudadanos tienen de que la Procuraduría dependía, en muchas de sus acciones y decisiones, de los designios –muchas veces de orden más político que legal o pragmático– del Ejecutivo. O sea, demostrar que será independiente del gobernante en turno, puesto que le tocará incluso permanecer en el encargo en al menos dos administraciones distintas.

Es mucho el trabajo que hay que hacer en cuanto a los protocolos de trabajo, a la organización interna de la propia oficina y sus procedimientos –siempre apegados a derecho, obviamente–, pero sobre todo será mayor la chamba a la hora de procurar la justicia en aquellos casos donde acaso le toque investigar a burócratas que estén involucrados en la comisión de delitos, y entregarle cuentas claras a la ciudadanía sin importar quién gobierne, ni de qué partido sea, o si cuenta con relaciones de alto nivel.

El proceso para darle esa tan ansiada autonomía a la procuración de justicia en la entidad, labor en la que deberá contar con cuatro fiscalías especiales (Delitos Electorales; Combate a la Corrupción; Derechos Humanos y Delitos contra Mujeres) y dos vicefiscalías (Justicia Alternativa y Apoyo Procesal), será paulatino tal como lo ha anunciado ya en diversas entrevistas. Dice que tendrá los mejores perfiles en cada campo, y que el objetivo es asegurar la correcta impartición de la justicia desde la independencia. Ojalá y le sea posible, por el bien de Zacatecas.

Y es que quizá esa parte fundamental y que muchos tienen esperanza de constatar, es precisamente la del poder investigar aquellos delitos que podrían ser cometidos por funcionarios y servidores públicos, sin que haya una relación de dependencia del Ejecutivo como la tenía la Procuraduría a su cargo.

La decepción que ha asentado sus reales en el sentir de muchos zacatecanos, tiene su razón de ser precisamente en los muchos casos de corrupción de servidores públicos, señalados por gran cantidad de ciudadanos, pero que por muchas y muy diversas razones (casi siempre políticas y de conveniencias gubernamentales) quedan en la más ramplona y despreciable impunidad que ha permitido a varios desde amasar fortunas, hasta conseguir más y más poder político, a costa del bienestar de la sociedad.

Con eso tiene que lidiar ahora Murillo Ruiseco, por eso creo que el camino es de subida, y en un ángulo muy pronunciado. Por muy paulatino que sea el cambio propuesto para reformar el interior de la nueva Fiscalía, me parece que sigue jugando el tiempo en contra, y los cambios son urgentes en algunos casos. Ojalá que esa urgencia no le gane a la razón para dar los nombramientos de los fiscales y vicefiscales especiales, y que dichos nombramientos sean lo más transparente posibles, y de cara a la sociedad.

Ya tiene la autonomía (por lo menos en el papel). Ahora dependerá de él y de su equipo demostrar que la tienen también en los hechos, dando resultados tangibles. Ojalá…


Nuestros lectores comentan

  1. Diogenes e cinico lampareado....otra vez.-

    En ciertas ocasiones el Ciudadano Kent, perdón.. Alberto…..en sus mensajes me hace pensar que es muy cándido, rayando en ingenuidad, o diplomático de esos del ayer, cuando da ciertas informaciones sobre la clase intocable de los reyes de los tacos de lengua muerta, sobre el particular de que aquellos que imparten la justicia en el limbo o novísimos del purgatorio, ayer Jueves en el programa de televisión de Excélsior opiniones encontradas de Jorge Triana fue entrevistada Claudia Corichi.- Senadora de la Republica, referente a los desvíos de dinero y estando titular en dos Instancias Rosario Robles y dijo dicha diputada “de 60 casos mínimo presentados por la Auditoria, para con la PGR, NINGUNO de ellos se han resuelto por los procuradores, es decir JAMAS SE HAN CASTIGADO A NADIE, teniendo las pruebas suficientes emitidas por dichas auditorias en todo el país, significa que las cámaras están llenas de lo mismo, pongan y quiten es un cochinero.- punto. pregunta expresa: quien sustituyo a Rosario Robles en la Sedesol y no hizo nada.- el incomparable candidato del PRI así o mas transparente.????