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CIUDAD DE MÉXICO.- Alertando que en estos tiempos políticos podrían surgir propuestas de la entrada de fuerzas armadas o policías civiles a planteles de la UNAM, el Rector, Enrique Graue, se anticipó y descartó estas medidas.

En un mensaje ofrecido ante directores generales desde la Torre de Rectoría, lamentó el asesinato de dos jóvenes registrado el día de ayer, y el ataque contra la maestra de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.

«En los días y semanas por venir, escucharemos voces, internas y externas, que clamarán por otras alternativas más agresivas, algunas que quisieran vernos o armados o militarizados; y no pocas aprovecharán los momentos políticos electorales que vivimos nuestra nación a intentar desestabilizarnos, pero no lo lograrán si estamos unidos», enfatizó.

«Estamos conscientes de la fragilidad de la seguridad de nuestra universidad como un espacio rural, abierto y democrático. Continuaremos actuando con estricto apego a la legalidad, cuidando la seguridad de nuestras instalaciones».

Aseguró que las fuerzas armadas no serán opción para la seguridad de la comunidad universitaria al interior de los planteles, al señalar que ello representa un riesgo.

«Estoy convencido de que el camino que nos hemos trazado es el correcto y en ello mi administración se seguirá empeñado. Haber ignorado la inseguridad y el narcomenudeo no era una opción para una comunidad», apuntó.

«Solicitar el desalojo por las fuerzas policiales, representa un riesgo de violencia armada en dónde pueden salir lesionados inocentes y no por ello, se podría garantizar la ausencia permanente del narcomenudistas, y vivir constantemente en un estado de vigilancia armada nunca fue, ni será una opción a ser considerada», añadió.

Señaló que la UNAM reforzará las medidas de seguridad implementadas, dijo asumir la responsabilidad de los actos sucedidos al interior de Ciudad Universitaria, y expuso que la balacera puede ser consecuencia del combate al crimen por parte de la institución.

«Este último evento puede ser consecuencia de las medidas implantadas por la Rectoría a fin de combatir el narcomenudeo en nuestras instalaciones», apuntó.

«Determinamos acciones disuasivas y preventivas: aislamos espacios en que los narcomenudistas se habían asentado, iluminamos zonas cambiamos y multiplicamos luminaria; ampliamos vigilancia y sistemas de seguimiento y estrechamos la colaboración con las autoridades competentes de la Ciudad de México», dijo.

Informó que productos de estas medidas se ha logrado detener a 30 individuos que fueron consignados a las autoridades ministeriales y se han presentado denuncias por actos ilícitos detectados.

«Pero no ha sido suficiente. Como rector tomo la responsabilidad por el efecto colateral de las medidas adoptadas. El camino seleccionado es el correcto, es un cambio complejo «, reconoció.

«Si bien es cierto, los narcomenudistas se han fragmentado, también lo es, que se han dispersado en otras zonas del campus central», agregó.

«La Universidad, desde hace ya años, no había sufrido actos de violencia entre grupos del narcomenudeo y es muy doloroso que lo hayamos vuelto experimentar. A fin de cuentas su muerte es el producto la de la desesperanza en la que está envuelta parte nuestra juventud».

Refirió que la universidad es consciente de el incremento de violencia en México, pero denostó que se cometan crímenes al interior de centros educativos.

«En las últimas semanas la UNAM se ha visto acosada, en sus inmediaciones y aún dentro de sus instalaciones por diversos actos de violencia. Todos conocemos el incremento de la delincuencia en nuestro país, pero no por ello podemos aceptarla o dejar de indignarnos ante la lacerante realidad», dijo.

Urgió a las autoridades para realizar las investigaciones pertinentes, en calidad de urgente y exhaustiva para dar con los responsables de los recientes hechos delictivos.

«Los hechos violentos se convierten en algo indignante, inadmisible, y de necesaria y urgente atención. En días recientes esta escalada de violencia alcanzó límites inaceptables».

El Rector fue acompañado por Mónica González, abogada general de la UNAM y Leonardo Lomelí, Secretario General de dicha institución.


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