LAURA DANIELA HUERA ALCÁNTAR*
LAURA DANIELA HUERA ALCÁNTAR*

Invierno.

Me parece extraño escribirle y no ir a buscarlo, siendo que podría hacerlo. Servir una taza de té para usted, otra para mí y comenzar a contarle despacio sobre mi vida. ¿Qué tendría yo que contarle a mis 23 años, a usted con sus caminos andados y desandados? Todo y nada. Nada quizá que lo pudiera asombrar, pero no sería esa mi intención: sé de antemano que usted me sorprendería a mí. Me gusta contar mis historias a las personas mayores para descubrir lo que en realidad me ha pasado. Un detalle para usted seguro encierra más cosas de las que puedo imaginar en una escena entera. En sus sentidos poblados de recuerdos los objetos significan mucho más. Sé que mis preocupaciones están en su memoria.

Veremundo, ¿qué es la fe?

¿Piensa que elijo en qué creer?

Me siento tan errada al no poder apalabrar mis doctrinas que cada que lo intento y fracaso siento que pierdo un poco mi convicción, y tan tonta cuando no puedo justificar ni explicar las cosas por mí misma. Tan absurda. Llevo tiempo evitando cuestionarme sobre Dios, sobre si creo o no y en qué. Le escuché decir que es sacerdote y no se parece a ninguno de los que he conocido, eso me da confianza y ganas de platicar con usted. Puedo hacer tanto té como necesitemos.

También sé de algunas otras cosas que podrían interesarle. Puedo contarle, por ejemplo, cómo es la escuela a la que voy. Puedo dibujar con mis palabras a los alumnos en los salones y en los pasillos; mencionar sus intereses y temas de conversación; lo que tanteo que piensan, las emociones que percibo. Quizá mientras platicamos sobre mi escuela le venga algún recuerdo sobre algo. O, quizás, no… Si no es así, francamente, me pondré muy triste. Significaría que algo se perdió. Si ya no domina la misma sensación, los mismos intereses; si no rigen los mismos ideales, seguramente es porque han llegado otros nuevos a su lugar. Sin embargo, me daría mucha pena que me preguntara al respecto porque no sabría qué responderle.

Cuénteme sobre lo que piensa acerca de la educación y la literatura. Pude haberme acercado diciéndole «he escuchado hablar mucho sobre usted», porque es cierto. Sé que ha escrito muchos poemas (recuerdo su poemario titulado La Sangre Nueva) y que hizo una antología de escritores zacatecanos. Sé que junto a otras personas luchó por un proyecto, fundó una escuela e impulsó las humanidades. Ustedes dieron definición y soporte a una formación necesaria en la que mucho no creían, y la vieron concretada.

Estoy algo triste porque llevo días soñando que mi escuela va a cerrar. ¿Cree que si le platico lo que pasa podríamos juntos hacer un plan para rescatarla? Sé que cuando sepa qué es lo que estudiamos le puede interesar.

*Estudiante de la licenciatura en Letras, UAZ

 


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