BEL RIVERO*
BEL RIVERO*

 

“En Winston Churchill recae el peso de la cinta, maravillosamente interpretado por Gary Oldman, quien se encarga de conducir, tanto el Parlamento, como a los políticos más importantes de aquella época”

 

 

Hay quien diga que sólo a través de la guerra se puede llegar a un buen acuerdo; o bien, que las grandes transformaciones derivan de conflictos. Sin duda, la historia nos ha dado muestra de los cambios que han provocado las guerras; pero también se han evitado fuertes enfrentamientos con un acuerdos de paz y Winston Churchill lo demostró.

Las horas más obscuras es una cinta dirigida por Joe Wright, quien se ha distinguido por hacer películas históricas como Anna Karenina (2012), Orgullo y prejuicio (2005) y una de las más bellas, El Solista (2009). Con sensibilidad para detectar y mostrar personajes complejos que más allá del argumento se centran en las emociones y vaivenes del personaje central. Ahora con Las horas más obscuras nos muestra a Winston Churchill, primer ministro británico, gran estratega y político que decidió negociar la paz nada más y nada menos que con Hitler, en 1940, es decir, durante la Segunda Guerra Mundial.

En Winston Churchill recae el peso de la cinta, maravillosamente interpretado por Gary Oldman, quien se encarga de conducir, tanto el Parlamento, como a los políticos más importantes de aquella época. Los escenarios son el cuatro de guerra, el Palacio de Buckingham y las calles de Londres. Adentrarnos en la vida privada de Churchill resulta fascinante, desde las pláticas con su esposa hasta esos momentos complicados donde analiza qué hacer con Inglaterra, esos instantes de suma tensión al tratar de decidir si firmar la paz con un gobierno tirano. Chulada de película, sin duda.

Las horas más obscuras está acompañada de un excelente y electrizante guión, que estuvo a cargo de Anthony McCarten, colaborador cercano a Joe y quien en conjunto con la fotografía logra una película cuidada, impecable, poderosa y con una energía en cada una de las palabras que sin duda ganará el corazón de las audiencias.

Cada detalle en cada escena, los gestos de Winston Churchill reproducen una larga angustia pero de igual manera sabiduría y calma a la hora de dirigir a la nación. La destreza con la que dialoga con sus enemigos, y la pasión que le imprime a su equipo de trabajo, logran de Las horas más obscuras una película imperdible, apasionante y de riqueza histórica.

Cuando la cinta llega a su fin, se tiene el impulso de salir corriendo para ver Dunkerque, otra gran cinta que narra la desolación de los tripulantes del barco bélico que fueron de alguna manera abandonados en la costa de Francia, en condiciones terribles mientras ven al enemigo acercarse.

La horas más obscuras, estimada lectora, lector, es una película que fusiona una excelente fotografía, en ocasiones desoladora pero muy firme, con un guión rico históricamente hablando y la actuación que, estoy segura, llevará al Oscar a Gary Oldman.

Imperdible, Las horas más obscuras.

 

*Aficionada al cine, la literatura y el vino tinto.

Mi palabra favorita es alevosía

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