FRANCISCO LEANDRO*
FRANCISCO LEANDRO*

En primera instancia quiero decir que considero a la mujer como lo más hermoso y perfectamente completo que existe. No sé si esto que escribo forme parte de los micro, mini, medio, macro o mega machismos, o si sume o reste para la causa feminista.

Estamos en una época en la que todos, por una u otra razón, queremos aprender, queremos conocer, ya sea para mejorar nuestro entorno inmediato o por entrar en círculos ajenos al nuestro. Aprender y conocer conlleva formarnos un criterio y una idea, mismos que si no empatan con los del otro nos lleva a una pugna que difícilmente acabará bien, y nos hará sentirnos ofendidos.

Trataré de tener el mejor tacto posible para expresar de manera correcta la idea de este texto: Realmente ya no sé si decirle a mi compañera del trabajo que se ve muy bien, o apoyar a mi amigo que estudia en otro estado, para que las dos docenas de rosas que le quiere enviar a su novia realmente lleguen en tiempo, forma, clima, color, fuerza, brillo, contraste y luz adecuados para el feminismo.

Estoy totalmente de acuerdo con que hay derechos que a lo largo de la historia se les han negado a las mujeres, y que las han golpeado, mutilado, violado, ultrajado, ofendido, minimizado, etcétera. Pero… ¿Y qué culpa tiene el hombre actual? ¿Por qué todo parece ofenderles? Hay cierto grupo de “feministas”, que parece que “sólo quieren ver arder el mundo”, que todo tiene que llevar aunque sea micro, pero al fin un tinte machista, y eso, señoras y señores, creo que no abona absolutamente en nada para la lucha por la paridad de género, mucho menos para la eliminación de la violencia contra la mujer.

He convivido con muchas mujeres, de diferentes formas, en diferentes casos, en diferentes circunstancias, y me han tachado de todo, menos de machista. No me parece justo ni adecuado que ahora sea un asqueroso machista para algunas por el hecho de compartir un meme o chiste en redes sociales, que por cierto ha sido propiciado por actos tan repugnantes como cagar en plazas públicas, mear en recintos legislativos, o lo más gracioso, robarse el niño Dios de una representación del nacimiento y gritar que era mujer. Todo a modo de ‘protesta’ porque en determinado lugar de algún país a ellas les practican la ablación del clítoris y a ellos les hacen crecer el miembro de manera desmesurada, por ejemplo.

Pero… ¿Es la forma adecuada? Es una lucha admirable la que hacen las mujeres con criterio, quien realmente estudia y lee, quien no polariza, quien no ofende, quien no desaprueba, quien no etiqueta y se siente superior. Hay miles de cadenas, paradigmas, tabúes, miles de crímenes sin resolver, hay pequeñas grandes minorías, hay hombres que quieren ser mujeres y mujeres que quieren ser hombres, hay hombres con decenas de ellas y hay hombres que se matan por una, hay mujeres con más pantalones que uno de nosotros, hay hombres que visten con prendas femeninas y mujeres que compran en la sex shop un cinturón con un pene plástico, hay golpes tangibles e intangibles; es la vida misma.

Ojalá deje de haber feminicidios, ojalá deje de haber agresiones y violencia sin importar el género, ojalá se esclarezcan los asesinatos de Ciudad Juárez y del Estado de México. Ojalá no le toque a mi hermana, a mi mamá y a mi sobrina ser víctimas de un enfermo o enferma mental, de esos que llevan a cabo delitos atroces. Ojalá entendamos que todos merecemos respeto, tengamos pene, vagina o vaginoplastia.

No todo es machismo, no todo está mal. Se los juro.

*Periodista. El Diario NTR


Nuestros lectores comentan

  1. Viva el #Paro8MZac

    Alguien necesita atención, no puede dejar de ser el centro del universo por un día.
    Quédate tú con las rosas del tono correcto, nosotras vamos por nuestros derechos y por sentirnos libres y seguras. Tal vez algún día entiendas que dejará de haber feminicidios cuando no sean minimizadas otras formas de agresión como las que tú mismo ejercerces, cuando entiendas que los chistes no son sólo chistes sino expresiones culturales de la misoginia tan interiorizada. No nos interesa ser las “buenas” o las “malas” feministas según el criterio de nadie. Vamos por lo que nos corresponde y que durante generaciones se nos ha negado.
    Y no, no todos los hombres tienen la culpa de todo, o de nada. No todos son como tú que no puedes entender que el mismo sistema que presiona al pobre chico de la docena de rosas a comprarla nos obliga a nosotras a vivir desigualdades todos los días en todos los espacios.
    Pregunta a esa hermana, madre o sobrina tuya cuántas veces la han agredido en la calle con comentarios, miradas o tocamientos no pedidos, pregunta cómo se han sentido, pregunta si les gustaría cambiarlo. Seguro habrán perdido la cuenta. De paso les preguntas cuántas mujeres lo han hecho en proporción a hombres.
    Dejemos de naturalizar la violencia, dejemos de hacernos los inocentes bromistas cuando en realidad estamos perpetuando las desigualdades y violencias.
    Basta ya
    Ni una menos
    Vivas nos queremos