MARA MUÑOZ*
MARA MUÑOZ*

“Este 8 de marzo las mujeres paramos porque no aceptamos la cosificación de nuestros cuerpos, de nuestras vidas en ninguna de sus manifestaciones. En la cama como en la vida reivindicamos nuestro derecho al placer”

 

 

 

El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es un día de conmemoración para repensar las más profundas desigualdades que se gestan en nuestras sociedades. El siglo XIX y XX fueron testigos de las luchas de miles de mujeres obreras manifestándose por las condiciones laborales de explotación a que estaban sometidas. Algunas versiones sostienen que hubo un saldo trágico cuando más de un centenar de trabajadoras de la industria textil murieron en un incendio que se atribuyó al patrón, como represalia a su lucha laboral.

Más tarde, el Día Internacional de la Mujer fue proclamado por la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Trabajadoras, celebrada en Copenhague en 1910, en medio de la lucha por el voto femenino y contra la guerra. Las mujeres que impulsaron esta fecha para conmemorar las luchas de reivindicación de los derechos de las mujeres, no sólo cuestionaban su posición en el orden prestablecido, sino al sistema social, político y económico en sí.

Fue hasta 1975 que la Organización de las Naciones Unidas retoma esta propuesta social y declara el 8 de marzo como el Día Internacional de las Mujeres, en un ánimo festivo, de celebración, dejando de lado el carácter crítico y conmemorativo que da origen a esta fecha. Así, poco a poco hemos podido observar la manera en que una lucha social, que proviene de la organización de las mujeres menos privilegiadas, se institucionaliza para convertirse en una fecha para actos de presídium, en donde hay mujeres al frente y mujeres que simplemente observan de manera pasiva lo que les es dado en forma digerida, light.

En Zacatecas, esta tendencia ha caído en el absurdo de “celebrarlo” como otro “día de las madres”, en pomposos desayunos con flores y música. Ante esta tendencia a desvirtuar las luchas que se conmemoran el 8 de marzo, y la resistencia de las burocracias a reivindicar las múltiples batallas pendientes, las mujeres decidimos parar nuestras labores en más de 40 países. Las mujeres y niñas presentes en organizaciones sociales, no gubernamentales, universidades, sindicatos, maquilas, comercios y hogares nos levantamos en pie de lucha para decir no al asalto de nuestro día.

Así, desde la organización del Paro 8M en Zacatecas expresamos:

Al grito de ¡Ni una menos, vivas nos queremos! resuena el mundo, América Latina, México, Zacatecas.

Las mujeres reflexionamos y vivimos el paro de labores este 8 de marzo entendiendo que la unidad en la lucha es clave para conquistar nuestros derechos, los cuales nos son regateados y constantemente violados por el Estado y los gobiernos en sus diferentes niveles.

Reivindicar el derecho al buen vivir es nuestro objetivo. Queremos hacer visible la gran contribución de todas las mujeres que en silencio hacen posible que el mundo siga girando.

Protestamos porque el amor que lo espera todo, sin dar nada a cambio, nos está matando en vida. Porque es necesario el reconocimiento de la aportación de las mujeres a la economía familiar, al Estado, al país, al mundo. Nuestra contribución a la comunidad, a la política que se teje desde las relaciones personales hasta las grandes movilizaciones.

El reto es caso de vida o muerte. En el mundo las mujeres vivimos un franco estado de guerra por el simple hecho de serlo. En México son asesinadas de forma violenta siete mujeres y niñas diariamente, la calle, la escuela, la casa, el trabajo, todos los espacios son inseguros para nosotras.

Las mujeres paramos este 8 de marzo para exigir que el Estado deje de lado su origen patriarcal-clasista y garantice el respeto a nuestros derechos, de otra forma, no justifican su existencia.

La huelga feminista reivindica las resistencias de nosotras las mujeres, de nuestras hermanas indígenas, trans y lesbianas, que se dan ante la ineficacia estatal para garantizarnos seguridad plena.

El paro de mujeres trata de visibilizar que los recursos de la tierra están sufriendo la destrucción capitalista. Que su uso para el bienestar básico no se distribuye igualitariamente, algunas personas tienen de más, mientras hay hambre y carencia en la mayor parte de Zacatecas, México y el mundo.

Paramos para decirle al mundo que no deje de soñar otros mundos posibles, donde todas y todos estemos incluidos. Éste no es un modelo concluido, ni definitivo, forma parte de un momento en la historia cegado por las guerras materiales y simbólicas contra muchos pueblos y especies, que deja destrucción y muerte a su paso.

Nosotras paramos porque el feminismo es una postura ante la vida, por la vida y en contra de la muerte en vida. Es la reivindicación de la vida, la misma que podemos dar las mujeres si así lo queremos, no como una obligación ante la urgencia patriarcal de garantizar la herencia.

El Estado debe asumir su responsabilidad en el sistema de cuidados. El mercado y el Estado están empujando a millones de mujeres al trabajo pagado, muchas veces con sueldos de hambre, sin prestaciones, sin garantizar el derecho a servicios de cuidado de calidad y gratuitos para niñas y niños, personas enfermas y adultos mayores.

Este 8 de marzo las mujeres paramos porque no aceptamos la cosificación de nuestros cuerpos, de nuestras vidas en ninguna de sus manifestaciones. En la cama como en la vida reivindicamos nuestro derecho al placer.

Es momento de acabar con los estereotipos sexistas, que nos discriminan en medios de comunicación, de tener una cobertura amplia de las desigualdades y discriminación por razones de género, que nos lleve a reflexionar y a replantearnos este sistema patriarcal.

Paramos para tener una sociedad libre de acoso, en las calles, en la escuela, en el trabajo.

Paramos para que nuestras niñas tengan derecho a vivir su infancia, sin matrimonios forzados, violaciones, embarazos, violencia.

¡Vivas, libres y luchando nos queremos!

¡Invitamos a todas las mujeres y niñas a unirse al Paro de mujeres este 8 de marzo, que pare el mundo porque nos están matando!

 

*Feminista. Realizó estudios de posgrado en The London School of Economics and Political Science – LSE


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