CLAUDIO MONTES DE OCA/NTRZACATECAS.COM
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ZACATECAS.- Rafael Armando Samaniego Garay, docente investigador de la Unidad Académica de Psicología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), refirió que el concepto de masculinidad como un ejemplo de fortaleza, poca capacidad para externar emociones y falta de sensibilidad son las principales causas por las que el suicidio es más común en hombres que en mujeres.

Recordó que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), por cada tres suicidios de mujeres hay 10 suicidios de hombres, por lo que el sexo masculino se considera un grupo susceptible.

“Mucho de lo que se contempla es que se habla de una ideología de la masculinidad, o el rol masculino que debe llevar a cabo un hombre, desde lo que se espera que haga un hombre, el rol que debe llevar a cabo un hombre, desde lo que se espera que haga, el rol que debe desempeñar y también el factor del autoconcepto del hombre mismo”, enfatizó.

Explicó que “el hombre tiene una serie de normas de comportamiento masculino que debe llevar a cabo, es decir, el hombre debe ser el fuerte, el racional, el independiente. El hombre es el dominante, el competitivo, el poderoso, el positivo, el que saque adelante a toda la familia, que aporta el sustento económico, pero esas normas de masculinidad tienen un costo, en el caso de las emociones muchos empiezan a tener conflictos”.

Ello, expuso, provoca ansiedad, tristeza, depresión, estrés, más manejo de la toma de decisiones, entre otras emociones negativas que llegan a externar haciendo uso de alcohol, tabaco, entre otras sustancias. También lo exteriorizan con conductas de riesgo, que a su vez son desencadenantes del suicidio.

Ejemplificó que, a diferencia de las mujeres, los hombres tienden a no platicarlo o externarlo, tampoco a buscar ayuda profesional, lo que desencadena en el suicidio.

Añadió que ante estos índices, las principales causas son complicaciones y traumas de la infancia que no fueron solucionados, estructura de la personalidad del sujeto, expresión de los sentimientos, psicopatologías o problemas de salud mental relacionados al estrés, ansiedad o depresión.

“En la dimensión social hay una serie de variables implicadas, desde el desempleo, la falta de ingreso, falta de promoción de la salud mental,” puntualizó.

Para ello, resaltó, es necesario un trabajo conjunto con las autoridades, el sistema de salud, los académicos, y la sociedad para prevenir las enfermedades de esta índole mediante el fomento de los tratamientos psicológicos.


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