Cochinadas

En la rebatinga de quién se quedará con cuál candidatura, los más chismosos aplaudidores del poder pasado aseguran, con toda certeza (para eso les pagan), que están tan fuerte la posibilidad de que Miguel Alonso Reyes vaya a llegar al Senado de la República, que eso puede provocar movimientos en los otros partidos.

Y es que aseguran que si Alonso Reyes puede llegar, cuentan que el mismísimo Saúl Monreal Ávila estaría seriamente pensando en abandonar la candidatura a la presidencia municipal de Fresnillo… ¡y buscar también él un escaño senatorial! La más raspada, en este escenario, sería sin duda Claudia Anaya Mota. Suena a que le van a ensuciar la elección.

 

Catafixia

En los pasillos del Congreso del Estado suena, como cascabel de víbora chismosa, el rumor de que es inminente, casi un hecho, la salida del famoso Cuco Medina de la Secretaría General del Legislativo, aunque no se sabe exactamente a dónde iría después de dejar ese hueso, o si ya pensó alternativas políticas para él. Lo seguro es que hay catafixia de puesto.

Por lo pronto, hay chismosos que apuntan a que Cuco trae muuucha experiencia –en algo, cualquier cosa, seguramente–, y que nomás hay que recordar cómo, metafóricamente, cruzó las fronteras del PRI al PRD, navegó un rato y luego las volvió a cruzar de regreso al PRI. ¡Y dicen que no manchó su plumaje!

 

Ignorantes

Los genios y genias de la Comunicación Social del gobierno, señalan algunas víboras muy fijadas, se especializan por exhibir su ignorancia en el manejo preciso de la información de su patrón. Y ahora, le endilgan al titular Héctor Alvarado una joya más de sus fenomenales desconocimientos.

Resulta que en la agenda que envían todos los días a los medios de comunicación, les ha dado por “programar” toda clase de acciones –por ejemplo– de obra pública: la colocación de un letrero, el arranque de obra, seguimientos, culminación… ¡y luego boletinan cada acción! Dicen los que saben que son tan ignorantes que confunden “agenda” con… ¡bitácora de obra! Y todo, sólo para dar la impresión de que “trabajan”.

 

Plaga

Visitantes que se aventuran a ir a la Ciudad Administrativa para la realización de un trámite, conseguir algún documento o cualquier otra actividad que tenga que ver con la administración gubernamental, han empezado a quejarse de que en el complejo oficial hay una plaga de fauna nociva: los edificios están plagados de ratas.

Y no, no piensen mal, pues no se trata de ninguna alusión ni a los oficinistas ni mucho menos a los funcionarios (¡impensable!), sino a una real y terrible infestación de roedores de cuatro patas que deambulan como Pedro por su casa. Y por lo que se ve, los burócratas no han hecho ni el intento de erradicarlas. ¿Por qué les tendrán tanto cariño?


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