SAÚL ORTEGA*
SAÚL ORTEGA*

Leer historietas es una pasión, más cuando se conocen personajes como Tintín, Ásterix, Lucky Luke, Corto Maltés o algunos otros menos famosos como El Cerdo Raimundo, publicado en la década de los 80 en una revista española de nombre El Víbora.

Leer otros personajes de cómic más famosos y de mayor éxito comercial, de este lado del mundo, como Mafalda, Snoopy, Garfield, Calvin y Hobbes u otros más como El Cuarto Reich, del maestro Palomo, o el inolvidable Boogie, el Aceitoso, de El Negro Fontanarrosa, incluso Condorito, del chileno Pepo, fue una delicia.

Varios de estos personajes alcanzaron la pantalla grande, sin ser un éxito en taquilla, tal vez por no estar patrocinados por grandes productoras (salvo la última cinta de Tintín) o por no estar respaldados por editoriales como Marvel, DC o Dark Horse.

El hecho de que estos personajes no estén respaldados por grandes productoras o editoras no quiere decir que sus historias, al menos en el papel, sean malas o que carezcan de interés para los asiduos al cómic.

El problema es que, en la mayoría de los casos, en las adaptaciones al cine los guiones son forzados, los personajes pierden la esencia y sus seguidores se ven decepcionados y prefieren no asistir a las salas cinematográficas.

En otros casos las historias están dirigidas al público infantil o para los nostálgicos que buscan recordar su niñez por medio de las películas.

 

Otra historia

Por otra parte, durante las últimas dos décadas el género de películas de superhéroes está en auge, las pantallas se llenaron de cintas con personajes sacados de comics de Marvel, DC y Dark Horse, principalmente.

El origen de las películas que pasaron del papel a la celulosa data de los años 30, cuando el cine sonoro hacía su aparición, los efectos especiales eran mecánicos y el público al que iba dirigido eran niños y adolescentes, los adultos padecían la depresión económica en Estados Unidos.

Buck Rogers en el siglo XXV fue una historieta que nació en 1925, llevada a la pantalla grande en 1933, y no como un largometraje, se trasmitían capítulos semanales de 10 minutos que enganchaban a los niños para que volvieran la siguiente semana y vieran la continuación de la historia.

 

Superhéroes

En la década de los 40 nacen los superhéroes Batman y Superman, con ellos una nueva gama de películas inunda los cines, las primeras apariciones de el hombre de Kriptón fueron en dibujos animados en 1941 y su primera película llegó en 1951.

Luego de esto, el personaje se guardó hasta finales de los 70 con la llegada de Christopher Reeve, quien interpretó al hijo de Kriptón durante cuatro filmes y el género de este tipo de películas entró en suspenso.

Batman de Tim Burton revivió el género en los 90, con una película oscura que daba a los cinéfilos y lectores de cómic la oportunidad de ver al hombre murciélago como fue creado por Bob Kane hacía más de cuatro décadas atrás.

A este filme le siguió una mala continuación de Superman y luego llegó el primer filme de Marvel Comics, El sorprendente Hombre Araña, sin que ninguna de estas películas lograra afianzar el género entre el gusto del público.

Fue hasta la llegada en el 2000 de los X-Men cuando se afianza el traslado del cómic de superhéroes al cine; la adaptación de los personajes fue sólida, una historia con apego a lo publicado en papel, con los cambios suficientes para hacer una saga independiente.

Un par de años más tarde surge Iron Man, reinventado por Robert Downey Jr., y el Wolverine de Hugh Jackman, ambos personajes de Marvel, que captaron la atención del mundo entero y se establecieron las películas de superhéroes.

Con menor éxito, los filmes producidos por DC Comics también han logrado mantenerse en la pantalla grande con películas de La Mujer Maravilla, La Liga de la Justicia, Batman vs. Superman y El Escuadrón Suicida.

Sin que ninguna de las dos productoras de cómics y películas lograran hacer reales aportaciones al mundo del cine.

 

…Y Japón

Otro aporte, conocido en menor medida, es el que siguen las tribus otakus que poco a poco han ganado terreno en este lado del mundo.

Estas personas, casi en su totalidad jóvenes, acuden a las salas de cine ataviados de los personajes de mangas, nombre que reciben los cómics japoneses, y estas películas son, en general, animaciones 2D o tradicional.

Aquí los nombres de Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco, YugiOh y Mazinger Z son comunes y con gran influencia en las tendencias del cine con base en historietas.

Sin embargo, sin importar el origen de las cintas que llegaron del cómic, trivializan las historias y se hacen repetitivas: el superhéroe que lucha a lo largo de toda la película hasta estar a punto de perder la batalla y en el último segundo de manera casi fortuita triunfa sobre el mal.

Esto ha sido así desde Buck Rogers en el siglo XXV, por lo demás, este género no realiza grandes aportaciones al cine ni sus historias dejan una parábola o una enseñanza a quienes asisten.

La eterna lucha del bien contra el mal, donde al final nunca queda claro qué es el bien y qué el mal, lo único definitivo es que son altamente lucrativas.

 

*Periodista. El Diario NTR


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