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CIUDAD DE MÉXICO.- Son vacaciones y la ocasión perfecta para relajarse con el fin de regresar con nuevos bríos a las actividades de la vida diaria.

Al salir de viaje, si bien es cierto que es momento de consentirse y permitirse uno que otro placer culposo, sobre todo, si ello representó un ahorro para el disfrute, también lo es que hay que cuidar más nuestra alimentación.

Perder de vista lo que consumimos al estar de vacaciones puede hacernos, además de subir de peso, elevar el colesterol en la sangre, lo que contribuye a problemas cardiacos.

Para mantener tus niveles de colesterol en óptimas condiciones, el médico del deporte Jorge Magaña te da las siguientes recomendaciones.

“Disminuye el consumo de grasas saturadas y, por tal motivo, las carnes rojas. Aumenta el consumo de carnes blancas, como pescado y pollo”, indica el especialista.

Aquí sugerencias puntuales del galeno.
1.- Limita el consumo de grasas saturadas y reemplaza las grasas trans.
Aumenta el consumo de grasas insaturadas de origen vegetal, como aguacate, aceite de oliva -como Carbonell® Toque de Oliva-, margarina de semillas naturales, almendras, pistaches, entre otras.
Asimismo, incrementa la ingesta de alimentos ricos en fibra, fitoesteroles y grasas mono y poliinsaturadas. Cuando las grasas insaturadas sustituyen a las grasas saturadas en la dieta, como parte de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable, contribuyen al mantenimiento de los niveles de colesterol normales. Así cuidas tu corazón.

2.- Consume alimentos de origen vegetal que contengan ácidos grasos Omega.
La principal fuente de omega es el pescado, así es que tus vacaciones pueden ser el momento perfecto para consumirlo en diferentes versiones. Por supuesto, disminuye la ingesta de carne roja. El aceite comestible vegetal, como Carbonell® Toque de Oliva, contiene también omega.

3.- Apuesta por una dieta mediterránea.
Esto no quiere decir que te apartes de las delicias de la gastronomía mexicana, jamás, pero sí, apuesta más por alimentos frescos, entre ellos verduras crudas y frutas; consume de cuatro a cinco raciones de ellas al día.
Asimismo, opta mejor por carbohidratos complejos, como pastas y arroz, y evita los simples, contenidos en refrescos, repostería, gelatinas, entre otros.


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