KAREN CALDERÓN/NTRZACATECAS.COM
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ZACATECAS.- Este 17 de abril se conmemora el Día Mundial de la Hemofilia, condición que hace que las personas no sangren más rápido de lo normal, sino que lo hacen durante un período más prolongado, ya que su sangre no contiene una cantidad suficiente de factor de coagulación (proteína en la sangre que controla el sangrado).

De acuerdo con datos de la Federación de Hemofilia de la República Mexicana (FHRM), en el país existen alrededor de 6 mil casos de alguno de los tipos de hemofilia y algunos de trastornos de la coagulación, como la de Enfermedad de von Willebrand.

La FHRM señala que cerca de 70 por ciento de pacientes con hemofilia presentan algún grado de daño articular, debido al nulo o ineficaz tratamiento que reciben, mientras que casi mil 100 madres que la padecen pueden heredar la enfermedad a sus hijos.

Existen diferentes tipos de hemofilia, el más común se denomina hemofilia A. Esto quiere decir que la persona no tiene suficiente factor ocho, mientras que el tipo menos común es nombrado hemofilia B, es decir, esta persona no tiene suficiente factor nueve. El resultado es el mismo para la hemofilia A y B, o sea, un sangrado por un tiempo mayor que el normal.

Su contagio es, en la mayoría de los casos, heredada, es decir, se transmite a través de los genes de la madre y del padre. Los genes portan mensajes acerca de la manera en que las células del organismo se desarrollarán a medida que un bebé va creciendo hasta hacerse adulto.

Sin embargo, la hemofilia puede presentarse sin que haya antecedentes familiares de la enfermedad, a lo que se le llama hemofilia esporádica. De la cual representa 30 por cierto de las personas con hemofilia, donde fue causada por un cambio en sus propios genes.

Los síntomas para la hemofilia A y B son los siguientes:

Hematomas extensos.

Sangrado dentro de los músculos y las articulaciones.

Sangrado espontáneo (sangrado repentino dentro del cuerpo sin que haya un motivo claro).

Sangrado durante mucho tiempo tras cortarse, sacarse una muela o someterse a una cirugía, sufrir un accidente, particularmente luego de una lesión en la cabeza.

El sangrado dentro de una articulación o un músculo provoca:

Dolor o “una sensación extraña”.

Hinchazón.

Dolor y rigidez.

Dificultad para utilizar una articulación o músculo.

Su diagnóstico se efectúa a través de una muestra de sangre y midiendo el grado de actividad del factor. La hemofilia A se diagnostica haciendo pruebas del grado de actividad de coagulación del factor ocho.

La hemofilia B se diagnostica midiendo el grado de actividad del factor nueve; sin embargo, si la madre es portadora, pueden hacerse pruebas antes del nacimiento del bebé. El diagnóstico prenatal puede realizarse entre la novena y la onceava semana del embarazo mediante una muestra del velo catiónico o de una muestra de sangre fetal en una etapa posterior (18 semanas o más de embarazo).

El tratamiento de este padecimiento se efectúa a través de la inyección del factor de coagulación faltante al torrente sanguíneo utilizando una aguja. El sangrado se detiene cuando una cantidad suficiente de factor de coagulación llega al sitio que está sangrando.

Es importante el tratado rápido de la hemofilia, ya que el tratamiento precoz ayudará a disminuir el dolor y el daño a las articulaciones, músculos y órganos. Si el sangrado es tratado prontamente, se necesitará una menor cantidad de factor coagulante para detener la hemorragia.

Con el tratamiento adecuado, las personas con hemofilia pueden llevar vidas perfectamente saludables. Sin él, muchas morirán jóvenes.


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