Alberto Chiu
Alberto Chiu

Con bombo y platillo, casi como si hubiera obtenido algún premio internacional o ganado una competencia muy relevante, la candidata al Senado por Morena Soledad Luévano presumió que, en una primera instancia, obtuvo la razón en el recurso legal que había interpuesto contra el pago del llamado “impuesto de infraestructura” que se cobra en Zacatecas desde el año  pasado.

A través de un comunicado de prensa, aseguró que había “tumbado” el impuesto, y que “el Poder Judicial concedió el amparo contra el impuesto a la infraestructura implementado por el gobierno de Alejandro Tello”, pero además en las redes sociales aventuró que “Finanzas tendrá que devolverle el dinero del impuesto a la infraestructura a todas las personas que ganaron el amparo”.

Horas más tarde, ayer mismo, el gobierno del estado emitió un comunicado de prensa propio para “desmentir” a Soledad Luévano, aclarando que era totalmente falso “que se haya declarado inconstitucional el impuesto a la infraestructura en virtud de que no existe una RESOLUCION DEFINITIVA, será la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o bien un Tribunal Colegiado quien emita esta resolución definitiva después de la revisión que solicita la Secretaría de Finanzas, cuando menos llevara este proceso seis meses”. ¿Y luego, pues?

Pues nada, que efectivamente este arroz todavía no acaba de cocerse y que el gobierno estatal solicitó una revisión de la resolución primaria, a fin de irse a una segunda instancia, y que según comentan algunos expertos, todavía podría ser atacada y recurrida… y así sucesivamente hasta que una última instancia judicial determine si el impuesto va o no va… sabrá Dios cuándo.

El asunto, sin embargo, también ha sido visto y señalado como una mera herramienta electoral –o electorera– que busca, ante todo, polarizar a la ciudadanía cuando todavía no hay una solución final al diferendo. Sea como sea, es natural –es común, pues– que todos los candidatos busquen cualquier forma de “escándalo” para llamar la atención y, como decimos en el rancho, gritar a los cuatro vientos que la burra es parda… aunque todavía no tengan los pelos en la mano.

Eso de cantar victorias cuando el pleito sigue, nomás confunde a muchos electores y, por supuesto, genera tanto confusiones como sinsabores a ciudadanos que habiendo pagado sus contribuciones, creen que efectivamente ya les tienen que regresar, ipso facto, la lana que pagaron por la contribución atacada, nomás “porque lo dijo Soledad, que ya ganamos”. No le abona eso ni al diálogo ni al ejercicio informado de la libertad de elección.

Seguramente así como éste, tendremos otros casos de anuncios y “noticias” espectaculares con los que los distintos candidatos, de todos los partidos políticos en pugna (todos es tooodos) buscarán hacerse de simpatías y generarle antipatías a los contrarios, casi siempre exponiéndolos a través de los medios electrónicos anticipadamente, y es ahí donde toma mucha más relevancia la necesidad de que los ciudadanos estemos más y mejor informados de nuestra realidad.

Si los impuestos son o no son constitucionales, si fueron producto de una irregularidad o no, lo determinarán las instancias judiciales en su momento, que para eso están, lo hagan bien o no, con justicia o no. Ese será otro momento y otro motivo de discusión cuando se dé. Pero por ahora, lo que queremos escuchar los ciudadanos son propuestas de solución a los problemas que nos atañen a todos, y eso no lo alcanzamos a escuchar de los actuales candidatos, que nomás pierden el tiempo “robándose” a los cuadros de otros partidos y tirándose porquería hasta por debajo de la lengua.

Ante el pobre nivel de campañas que tengamos, esforcémonos nosotros por conocer más de nuestro sistema electoral, de nuestros candidatos, de las plataformas políticas y los programas de acción de cada uno de ellos, para tener (nosotros sí) herramientas y los pelos de la burra en la mano a la hora de exigirles que cumplan no sólo con su palabra, sino con su deber, ése que debe anteponerles nuestros propios intereses.


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