NORMA BERNAL | NTRZACATECAS.COM
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FRESNILLO. Después de 28 años, el anhelo y añoranza de volver a su tierra, sentir la tierra roja entre los poros y el olor a comida que sólo México ofrece, Virginia Villalobos lo cumplió, pues regresó a su natal Fresnillo, a la comunidad que la vio nacer: El Centro.

A sus 41 años la migrante logró, después de años de espera, la documentación que le dio la ciudadanía estadounidense y, por consiguiente, la oportunidad de volver.

Villalobos Rodríguez recordó que tenía 12 años en 1989, cuando junto a su hermano Cecilio Villalobos, un año mayor, se aventuraron a cruzar la frontera, sin pensarlo y mucho menos quererlo; ambos, dijo, fueron a dar a un país que no era el suyo y la travesía para ellos aún sigue siendo su mayor pesadilla, que nunca olvidarán.

“Todos los mexicanos en los diferentes momentos de la vida hemos visto películas de lo que sucede al pasar la frontera, pero ninguna de ellas logra captar la esencia que todavía eriza mi piel y me llena de rabia; mis padres me llevaron, pero la forma de hacerlo no sé sí pueda perdonarla”, expresó Virginia.

Detalló que su niñez la vivió en El Centro, donde nació, pero sus padres decidieron ir a buscar el sueño americano y de un día a otro tuvo que vivir en Fresnillo junto a sus abuelos, pues sus padres sólo tenían lo necesario para pasar con sus hermanos pequeños, dejando por lo pronto a los mayores, Virginia, Cecilio y Alejandrina.

Luego de un año, sus papás tuvieron la forma de cruzar a la hija más pequeña, por lo que la familia se desmoronó, de alguna forma.

Recordó que fueron años difíciles, pero llevaderos; ya se había acostumbrado a que eran sólo ella y su hermano, quienes entraron a una edad de rebeldía con sus abuelos, pero siempre tratando de sobrellevar su vida sin sus padres.

Dos años más tarde, los abuelos les notificaron que era hora de irse con sus papás a Estados Unidos, lo que para ellos no fue justo y menos les gustó que tenían que irse con el apoyo de un coyote.

“La pesadilla comenzó desde antes de llegar a la frontera; recuerdo que nos fuimos por Juárez, los gritos y las formas de decirnos el cómo se iba a pasar, por dónde, el cómo esconderse, no gritar, no llorar y sólo obedecer a desconocidos (…) el lugar por donde nos pasaron, lleno de hierba, lodo, policía de la frontera con armas”, detalló.

Virginia tuvo que esconderse durante días en diferentes lugares, echarse a correr y dejar un zapato en algún lugar sin poder regresar, por lo que la mitad de su travesía la hizo descalza y lo único que la alentaba a seguir era estar de la mano de su hermano.

“Pasaron años para que yo dejará de soñar cada noche lo ocurrido, el sentirme casi muerta y no saber a dónde ir; ahora las pesadillas son más esporádicas, pero sigue siendo el mismo miedo, el cual no me ha permitido que durante años pueda abrazar a mi madre con el amor que se merece, pero es ese orgullo, ese coraje que no se arranca fácilmente”, refirió.

Finalmente pudo hacer su vida; fue en 1997 cuando su papá hizo la solicitud para ajustar su estatus; pero bajo esa petición sigue esperando.

Fue hasta que su hija de ahora 21 años pudo hacer la petición y así obtuvo sus documentos desde hace un año, como residente de Estados Unidos, por lo que de inmediato comenzó a ahorrar para volver, ver su tierra y aquello que le arrebataron sin pedirlo.

Fueron 28 años de espera y, por fin, Virginia regresó en estas vacaciones de Cuaresma a su tierra y a abrazar a una de sus hermanas que hace 10 años había regresado, pero esa es otra historia, dijo.

Como nunca, disfrutó de su rancho, aunque no de todos sus abuelos. Visitó Plateros para agradecer al Santo Niño de Atocha su gran milagro de volver y otros tantos que con los años reservó.

A su regreso a Estados Unidos, Villalobos Rodríguez revivió sin querer, la historia de terror, cuando al ingresar al que ahora es su país y su hogar, la detuvieron en la frontera al olvidársele un papel, lo que le hizo revivir cada una de sus pesadillas.

Sin embargo, logró pasar porque ya es legal, pero aseguró que su corazón aún vive de los recuerdos de su tierra y ahora podrá volver cada vez que pueda porque ya no hay impedimento para ello, ni tampoco para alimentar a los demonios, que seguro se irán quedando atrás.


Nuestros lectores comentan

  1. Vicente Loera Mier

    Esto es un ejemplo de cuando una persona se comporta bien en este pais , respetando las leyes y no estar de atenido en ayuda tarde o temprano logra llevar conseguir el SUENO AMERICANO