Francisco Leandro*
Francisco Leandro*

Hace tiempo vi en Facebook un texto que decía que tal vez no somos cultos e inteligentes, no estamos informados y no llevamos una vida demasiado cool, sino que tenemos acceso a Internet y a las redes sociales.

Tenemos que darnos cuenta de que el flujo indiscriminado de la información puede ser muy benéfico, pero también perjudicial; tenemos a la mano mucho conocimiento, asimismo, hemos perdido toda privacidad y hemos adquirido mucha sensibilidad ante ciertos temas.

Los ‘opinólogos’ nos sentimos dueños y señaladores de la verdad a toda costa. Hace tiempo escuché a un profesor de mi universidad hablar sobre los “linchamientos” cibernéticos, mismos que cada segundo están latentes. Observamos a la mamá luchona, el ‘prieto’, el buchón, el reguetonero, el hípster; atacamos al que va al gym una semana, al que sube las selfie en el espejo del gimnasio, el que regala pavos y se toma fotos, al político que raya paredes agradeciéndose él mismo, al político que ya no le va a su partido sino al que lo mete, al empresario que quiere ser político, al otaku; envían ‘indirectas’ a la amante del esposo, al que vendió el carro ‘bien jodido’, etcétera.

¿Para qué realmente usamos las redes? Yo busco likes ¿y tú?

Claro que todos buscamos likes, es el objetivo, tanto social como comercial, cada una de nuestras cuentas representa una “enramada” de datos comerciales. Esas enramadas saben todo sobre nosotros, estoy seguro de que saben que me caga la mayonesa, por ejemplo, y que tú opinas que escribo muchas pendejadas. Entonces, todo eso representa dinero, y ese dinero lo quieren unos cuantos gringos, por eso y otras cosas mandaron llamar al judío Zuckerberg, de 33 años, a platicar con unos señores de mirada penetrante; lo hicieron ante los ojos del mundo para exigir disculpas por la fuga de información confidencial y por gastar mucho dinero en vuelos privados y seguridad personal.

Dijo el escritor Ben Mezrich, compañero de Harvard, que Mark es un billonario por accidente, aunque mi mamá decía que los judíos nacieron para serlo.

Pero advertimos, Zuckerberg nos atañe como tema.

Luego, nos damos cuenta de los ataques en Siria por medio de Facebook, sabemos de los fraudes electorales y de los desvíos de Duarte, de los millones pagados a periodistas, de las miles de desaparecidas, de las muecas de Trump cuando le mencionan a un mexicano, de que la vecina ya anda con otro y de que la ‘fea de la secu’ se puso más buena que las demás.

En una sociedad tan poco lectora, tan desinformada, ávida de aceptación (likes), creo que hace falta la red social. Podemos aprender poquito y podemos formarnos un criterio menos corto.

Y recuerden amigos, si no quieren leer o seguir la actividad de su “amigo” de Facebook, pueden eliminarlo o darle clic en Dejar de seguir… Hasta la próxima, amigos (Se va He- Man)

 

*Periodista. El Diario NTR


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