ALBERTO AVENDAÑO*
ALBERTO AVENDAÑO*

“Las escafandras sorprenden por su manera inteligente de combinar el pasado con el presente, hacen recordar a Cavafis viajando a través de las eras, golpean con una hermosa ironía, similar a la de Anne Carson y conmueven como Elizabeth Bishop en la aldea de los pescadores”

 

La poeta de la escafandra o de cómo las plegarias derivan en la metamorfosis

 

Yo sólo soy un poco de nostalgia que canta

Margarita Michelena

 

 

Conocí a Karen Salazar Mar hace cientos de años, en la antigua Grecia, pero entonces su nombre no era Karen sino Hécate y su vocación no era la poesía sino custodiar la vida de los mortales, pasó el tiempo y ahora mi diosa nocturna renacida/en un cúmulo de años nos volvemos a encontrar o, mejor dicho, me reencuentro en tus versos, pues al leer Plegaria de la escafandra (Rey Chanate Ediciones, 2018) uno tiene la sensación de transformarse en otro ser con el ritmo de la poesía y al final regresar al ser original pero con nuevas experiencias sensitivas y emocionales. Es decir, éste es un libro de hechicería, ya que tiene la magia de transformarnos, algunas veces en canto, otras en sacerdotisas o en aves o en tormentas.

Las escafandras sorprenden por su manera inteligente de combinar el pasado con el presente, hacen recordar a Cavafis viajando a través de las eras, golpean con una hermosa ironía, similar a la de Anne Carson y conmueven como Elizabeth Bishop en la aldea de los pescadores. Dentro del mar mi madre/mar caliente a fuerza de persistencia y de mi madre nace mi abuela y de mi abuela nace mi hermana. No hay límites para los conjuros de este libro, uno puede comenzar a leer siendo un instrumento para descender a los abismos y, al terminar, levantarse diciendo soy joven, tengo 96 años.

Han pasado las eras y las palabras mágicas de nuestra sacerdotisa, diosa de las diosas futuras, tomaron fuerza e intensidad desbocando en el undívago movimiento de las olas y ahora estamos aquí reunidos para homenajear el sonido de eternidad en sus versos y las imágenes atemporales que nos devienen en rosas. Enciendo una veladora en tu honor, mujer de vestido de escamas, y te susurro en un verso anhelo prender mis propias veladoras, fuente de lunas de hielo.

Las plegarias abren con un golpe de desolación, los inmigrantes caen como tormentos de dios en el desierto, parten sus vientres y nacen los versos para que no los olvidemos, seguido de la desesperación ante el encuentro con Morfeo llega el cruel fantasma del abandono, un fantasma… nieve, niebla, nube que nos coquetea de forma siniestra y ahora nos podemos entregar a las sirenas plácidamente mientras esperamos el rescate de nuestra doncella-sacerdotisa, de nuestra poeta-diosa, creadora de su propio oráculo.

Este libro, es decir, el hechizo que Hécate nos ha traído del pasado, debe ser tratado con respeto, pues hace tiempo que no aparecía una recopilación de poemas tan fuerte en el panorama literario local. Abra un espacio en su librero adornado con raíces y palabras, lector, y siéntase afortunado de poseer tan feroz documento.

 

*Poeta, narrador y traductor. Ha publicado Para cantar bajo la lluvia, Rey Chanate, 2017. Actualmente traduce al poeta toscano Cecco Angiolieri, la cual se publica quincenalmente en el blog literario El Guardatexto


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