Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento

“Las palabras no alcanzan para entender la dimensión de esta locura.”

Guillermo del Toro

 

Quizá Javier Salomón Aceves Gastélum, Jesús Daniel Díaz García o Marco Francisco García Ávalos pudieron llegar a destacar en el mundo del cine como el tapatío Guillermo del Toro y otros mexicanos que dominan los premios internacionales de cinematografía en los últimos años. Pero no, los tres fueron secuestrados, torturados y asesinados, y sus cuerpos disueltos en ácido. Los tres estudiantes realizaban una filmación escolar de tres días en una casa en Tonalá. El 19 de marzo, cuando ya iban de regreso a casa, fueron detenidos en la carretera por un grupo de sujetos con uniformes de la Fiscalía General de Jalisco que eran en realidad miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación, quienes los llevaron a una casa donde los interrogaron, torturaron y asesinaron por creer que eran miembros de un grupo rival, el Cartel Nueva Plaza. Los cuerpos fueron llevados a otro lugar donde se les sumergió en tinacos con ácido sulfúrico para disolverlos. “Las palabras no alcanzan para entender la dimensión de esta locura. 3 estudiantes son asesinados y disueltos en ácido. El ‘por qué’ es impensable, el ‘cómo’ es aterrador”, señaló Guillermo del Toro en Twitter. No es el único caso de estudiantes asesinados por ser confundidos con miembros de grupos rivales. Lo mismo ocurrió con los 43 de Ayotzinapa. Hay muchos otros casos de matanzas igualmente aterradoras. Recordemos la de 72 migrantes de San Fernando, Tamaulipas, en 2010. El año pasado seis cuerpos desmembrados y quemados con ácido fueron encontrados en bolsas de plástico en Camarón de Tejeda, Veracruz, incluyendo tres estudiantes.

Estos asesinatos son apenas algunos de los más de 25 mil homicidios dolosos que se registran anualmente en nuestro país. México está viviendo una oleada de violencia que hace que palidezcan las situaciones de algunos países en guerra. No faltan los intentos por politizar la tragedia. La muerte de los normalistas de Ayotzinapa se convirtió en bandera de un movimiento político que busca no esclarecer lo ocurrido la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014, sino culpar al Estado mexicano. Lo mismo está ocurriendo con el caso de los estudiantes de cine. En una de las manifestaciones por el asesinato de los estudiantes de cine, un joven mostraba un cartel que decía: “¡No le creo al Estado! ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” La verdad es que el Estado mexicano no está secuestrando y matando a estudiantes, pero sí ha fallado en la guerra contra el narcotráfico. La disputa entre Los Rojos y Guerreros Unidos, grupos surgidos del descabezamiento del cartel de los Beltrán Leyva, llevó a la ejecución de los normalistas de Ayotzinapa. El pleito entre el Cartel Jalisco Nueva Generación y Nueva Plaza provocó la muerte de los estudiantes de cine. La guerra contra las drogas no discrimina el narcotráfico, pero sí ha multiplicado las organizaciones criminales y la violencia. La situación no cambiará por las manifestaciones ni por culpar al Estado de los asesinatos. Tampoco se resolverá con amnistías a los criminales. La legalización de las drogas puede ser un paso hacia adelante, pero si ocurre sólo en nuestro país y no a nivel internacional no se eliminarán los incentivos perversos de este negocio. Mientras esta guerra continúe, seguiremos perdiendo jóvenes como Samuel, Jesús y Marco, quienes en lugar de tener la oportunidad de ofrecer obras maestras a la cinematografía, pierden la vida en circunstancias impensables y aterradoras.

 

No identificado

Fue detenido el presunto responsable del homicidio de Javier Valdez, el periodista de La Jornada y Ríodoce. Las nuevas reglas penales; sin embargo, impiden que se difundan su rostro o nombre, lo que significa que no podrá ser identificado por testigos de otros casos.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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