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Monterrey.- Uno de los símbolos sexuales masculinos del cine de los 70 falleció ayer.

Gregorio Casal perdió la vida a los 82 años en Tepatitlán, Jalisco, debido a una fuerte deshidratación, de acuerdo con diversas fuentes.

El deceso fue confirmado por la Asociación Nacional de Intérpretes en su cuenta de Twitter.

«La ANDI comunica el fallecimiento del intérprete Gregorio Casal. Enviamos a sus familiares y amigos nuestras más sentidas condolencias. En especial a su hermano @mariocasillas, presidente del #ConsejoDirectivo», se lee en el texto sobre Casal, quien destacó por su versatilidad en pantalla.

Fue el Chanoc del cine. Un actor que se impuso con su presencia. El blanco sexual de las sensuales Isela Vega, Pilar Pellicer, Meche Carreño, y hasta el romántico que enamoró a Daniela Romo, Susana Dosamantes y Angélica María en televisión.

Este macho mexicano que desprendía sensualidad por los poros, en nada se compara con los galanes tan acicalados y perfectamente arreglados que presentan los melodramas actuales.

Diversos títulos marcaron su carrera en pantalla grande, como La Choca, El Llanto de la Tortuga o El Monasterio de los Buitres.

El sexo y las desviaciones carnales eran elementos centrales de esas tramas, y el actor llenaba esos personajes que despertaban la emoción general.

Filmó otros dramas como La Lucha de la Pantera, Chicano, El Jardín de la Tía Isabel, El Hombre del Puente, Los Corrompidos, El Ídolo y a finales de los 70 llego la polémica Naná, que hizo con Irma Serrano, Verónica Castro e Isela Vega.

Antes de que lo explotaran dentro de estas temáticas, muchas de ellas polémicas, dedicó tiempo al cine familiar como lo hizo en Chanoc contra el Tigre y el Vampiro y Chanoc en las Garras de las Fieras, personaje que heredó de Andrés García, o en Tu Camino y el Mío, donde peleó con Vicente Fernández por el amor de Blanca Sánchez, así como en Cuna de Valientes y Los Dos Hermanos.

Ya en los 80 fue uno de los actores que dieron empuje al llamado «cabrito western», junto con los hermanos Almada y Álvaro Zermeño, pues fue de los que más filmó en Monterrey, en donde coestelarizó cintas como Tierra de Rencores, Entre Hierba, Polvo y Plomo, Deuda Saldada y Asesino Nocturno.

En su paso por las telenovelas acertó con papeles en donde aparecía como galán principal o secundario.

Luego de estelarizar María José, con Fanny Cano, a finales de los 70 Casal consiguió una telenovela en donde el nombre de su personaje daba pie al título: Ángel Guerra.

Cobraría mayor auge como galán en los 80 gracias a El Hogar que yo Robé, al lado de Angélica María, y a ser el interés amoroso de una jovencísima Daniela Romo en Déjame Vivir, además de hacer Principessa, con Irán Eory y Angélica Aragón; Amalia Batista, con Susana Dosamantes, y el clásico Vivir un Poco, en donde lució como antagonista con Angélica Aragón y Rogelio Guerra.

En 1987 llegaría su último protagónico: Cicatrices del Alma, con Norma Herrera, para luego volver como traficante, comandante de la policía o héroe citadino en cintas de acción, hasta que tras la caída de la industria se refugió en el videohome unos años.

Logró vencer la muerte en decenas de cintas policiacas y de acción… pero al final ésta lo alcanzó en su casa de Jalisco.

Casal dejó una estela de personajes violentos -y valientes-, otros más románticos, sensuales -y sexuales-, con los que fue amado, deseado… y hasta odiado, pero que lo proyectaron como lo que era: un actor muy varonil que llenaba la pantalla.


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