KAREN CALDERÓN | NTRZACATECAS.COM
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La falta de una cultura de higiene en los espacios públicos se convierte en un problema de sanidad y de imagen para la capital. En un recorrido realizado por NTR Medios de Comunicación, se pudo constatar que algunos los jardines, plazas y callejones tienen una gran acumulación de basura que despide olores fétidos y deterioran el estado de las bancas, piso, y jardineras.

En un sondeo realizado con el personal de Limpia del ayuntamiento capitalino (“hormiguitas”), se explicó que es al amanecer y al término del día cuando la acumulación de desechos es más notable, no sólo en el aspecto físico, sino en la pestilencia que éstos despiden como resultado de su descomposición, e incluso se observa el escurrimiento de líquidos de las bolsas, que provoca la acumulación de moscas y larvas.

Espacios como Plaza Bicentenario se convirtieron en un contenedor de desperdicios gracias a que algunas personas depositan su basura en el espacio sin importar el día o la hora, ni mucho menos el tipo de desechos.

Una “hormiguita” compartió que “la limpieza de este lugar es casi imposible, uno se pone a barrer de este lado (cerca de la fuente y acceso a elevadores de la plaza), se va a barrer del otro y regresa, y ya está lleno de basura otra vez, de gente que se come su fruta o sus frituras y aquí deja la basura”.

Otro de los espacios con estas condiciones de escasa higiene es el puente cercano a las unidades académicas de Derecho e Ingeniería de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), lugar que es contaminado por los desechos que tiran los transeúntes, quienes incluso orinan en las esquinas del lugar.

Asimismo, las áreas verdes del parque Sierra de Álica están invadidas por desechos de envolturas de papas, envases de refresco, así como bolsas con sobras de comida de quienes deciden ingerir alimentos al aire libre, de igual manera el hedor del lugar llega a ser molesto.

Durante los fines de semana, los callejones del Centro Histórico también “se convierten en baños públicos”, de acuerdo con algunos vecinos del pasaje Alcaicería de Gómez, pues este problema se presenta especialmente para aquellas personas que disfrutan de los callejoneadas y consumen bebidas embriagantes, acción que daña el patrimonio de los habitantes de estos espacios.


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