Notimex / ntrzacatecas.com
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Guatemala.- Con el apoyo de centros de investigación internacionales, se promueve el consumo de la chaya o “espinaca maya” para combatir la desnutrición y problemas de salud, informaron responsables del programa de rescate de la planta en Guatemala.

La Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y Bioversity International (BI), con sede en Roma, patrocinan el programa para “reintroducir” la chaya entre la población guatemalteca.

Representantes de las dos instituciones y presentaron los resultados de un estudio sobre la chaya (Cnidoscolus aconitifolius), una planta nativa de la península de Yucatán, similar a la espinaca.

Es una de las verduras “más saludables del mundo” y uno de los alimentos más fáciles y rápidos de cultivar, que crece en forma de arbusto de hasta tres metros de ancho y dos de alto.

Por siglos la chaya fue un alimento básico de los Mayas, conocido también como “chae”, “chatate” o “chaya mansa”. Sus hojas son una excelente fuente de proteína, hierro, calcio, vitamina A, vitamina C, ácido fólico y vitaminas B, todas esenciales para la salud.

El “vegetal maya”, un arbusto perenne que fue domesticado por los pueblos mesoamericanos en la época precolombina, se cultiva en México, América Central, Cuba y sur de Estados Unidos.

“Debido a su alto valor nutritivo, tolerancia al calor y a la sequía, así como a los cuidados mínimos que necesita, esta sabrosa planta nativa puede ayudar a lograr sistemas alimenticios más nutritivos en Mesoamérica”, de acuerdo con el estudio de BI y la UVG.

La investigación destacó la “cadena de valor y potencial de mercado de la chaya para fortalecer la resiliencia climática, seguridad nutricional e ingresos en Guatemala”.

Paula Enríquez, que promueve el consumo de la planta en el norteño departamento de Alta Verapaz, que registra elevados índices de pobreza y desnutrición, resaltó el “poder de la cocina como arma social”.

Dijo a Notimex que pese a ser un aliado en la preparación de alimentos y postres inclusive de la alta cocina, “ya no se cultiva chaya y otros vegetales y la población opta por consumir chatarra”.

“No se puede ser indiferente. La desnutrición y la pobreza son problema de todos”, aseveró Enríquez, quien insistió en el valor de la chaya para combatir desnutrición y problemas de salud como diabetes, obesidad y cálculos renales, entre otros.

El funcionario del Ministerio de Agricultura, Sergio Ruano, afirmó que esta dependencia apoya el cultivo de la chaya pero reconoció que la producción “se da a escalas muy pequeñas” pese a que por su valor para la cocina se debería hasta exportar.

El académico del Centro de Estudios Agrícolas y Alimentarios de la UVG, Rolando Cifuentes, dijo a Notimex que la planta tiene un gran potencial pero se cultivan unas 60 toneladas al año, sobre todo para el consumo familiar.

La investigadora del BI, la boliviana Nadezda Amaya, quien investigó por un año en Guatemala las propiedad de la chaya, dijo a Notimex que con el apoyo de la UVG y de la cooperación internacional pugnan por aumentar el consumo de la planta entre la población.

El proyecto de BI y la UVG es financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Unión Europea, que trabajan en el programa “Integrando cadenas de valor agro-biodiversas, cambio climático y nutrición: empoderando a los más necesitados”.

El jefe del proyecto FIDA-UE en Guatemala, Stefano Padulosi, lamentó que no se consuma chaya en el país que como una alimentación sana contribuiría a combatir el problema de la desnutrición (50 por ciento de niños de cero a cinco años padecen el mal).


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