MARCO ANTONIO FLORES ZAVALA*
MARCO ANTONIO FLORES ZAVALA*

 

“Natera protestó conforme a un decreto que Cervantes impuso al iniciar el año de 1915. El acto secular interrogaba: ¿protesta usted desempeñar leal y patrióticamente el cargo de gobernador provisional y comandante militar que se le ha conferido cumpliendo, hacer cumplir las leyes y disposiciones vigentes y mirando en todo por la realización de los principios y reformas de la Revolución?”

 

 

 

Al mediar enero de 1915, el general Eulalio Gutiérrez, presidente de la Convención, bifurcó su liderazgo. Harto de los cercos que impusieron Francisco Villa, los zapatistas y el débil, aunque revolucionario, proyecto nacional político de la Convención de Aguascalientes, Gutiérrez comenzó a negociar con Álvaro Obregón.

Gutiérrez procuraba una alianza con constitucionalistas como Obregón. Pero fracasó en el tanteo, porque el sonorense mantenía su adhesión al liderazgo de Venustiano Carranza. Ante tal situación, el convencionista se percibió solo. Entonces debió salir de la vieja capital del país. Acompañaron al presidente un par de generales convencionistas, como el jalpense José Isabel Robles. El contingente hizo camino hasta San Luis Potosí. En el trayecto el general Robles siguió otra ruta.

El 16 de enero de 1915, al conocerse la marcha de Gutiérrez, la Convención se reunió para nombrar un nuevo presidente de la República. La asamblea eligió a uno de entre los suyos: el general Roque González Garza. Entre los votantes estuvieron los convencionistas provenientes de Zacatecas: Manuel Carlos de la Vega, J. R. Caloca y Maurilio Acuña Navarro. También estuvieron los representantes de los generales Tomás Domínguez y José Trinidad Cervantes.

Mientras en la vieja capital ocurría la definición del nuevo presidente convencionista, en la vetusta ciudad de Zacatecas, el mismo sábado 16 de enero de 1915, el general Pánfilo Natera asumió la gubernatura del estado. Lo hizo entre las 4 y 5 de la tarde. Entonces José Trinidad Cervantes Román cesó como gobernador provisional de Zacatecas.

Natera protestó conforme a un decreto que Cervantes impuso al iniciar el año de 1915. El acto secular interrogaba “¿protesta usted desempeñar leal y patrióticamente el cargo de gobernador provisional y comandante militar que se le ha conferido cumpliendo, hacer cumplir las leyes y disposiciones vigentes y mirando en todo por la realización de los principios y reformas de la Revolución?”

La clave de la lealtad está en la promesa de los principios de la Revolución, cuya expresión provenía del convencionismo y marcaba distancia al Plan de Guadalupe de Venustiano Carranza.

La sucesión gubernamental en Zacatecas fue ordenada por el presidente convencionista Eulalio Gutiérrez. El objetivo del cambio era evitar que la División del Norte controlara Zacatecas y Aguascalientes. Estos estados fueron entregados a la División del Centro. Este grupo armado era proclive al convencionismo que estaba pactando con el ascendente Álvaro Obregón.

Pero señalamos: los generales de la División del Centro mantenían un juego político propio. Así era, pese al simbólico compadrazgo de Natera con Carranza; de la convivencia territorial de Cervantes con Villa; y lo prudente de Manuel Carlos de la Vega.

Los tres zacatecanos son el rostro dirigente armado y político de la revolución violenta. El trío actúo en el estado y en la vieja capital del país. Por supuesto, cada uno tiene su signo. En el caso de Natera las etapas públicas son evidentes: ascendente soldado maderista (1911-1913); configuración de su liderazgo regional (1913-1914); reconocimiento e intervención en las redes políticas y armadas nacionales (1914). La alta escuela política de Natera fue la Soberana Convención, en Aguascalientes y en la vieja capital del país (octubre-diciembre de 1914).

En la asamblea revolucionaria confirmó las ideas que circulaban en el maderismo clasemediero de tierra adentro: otras formas de propiedad, confirmar la extensión de la educación, democracia y parlamentarismo, derechos para los emergentes grupos obreros, agrícolas y empleados particulares.

A Natera le colaboraron varios civiles. Los más visibles son Antonio Acuña Navarro, quien le acompañó como secretario del despacho, y el de director del Instituto de Ciencias, Gilberto Vázquez del Mercado. El gobierno de Natera sí es parte del proceso revolucionario, pero insistimos: es una secuencia singular que ayuda a vislumbrar cómo fue la Revolución en Zacatecas.

 

*Historiador


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