AMBICIOSA…

Cuentan en los pasillos del Congreso del Estado, y ya trascendió sus muros, que una de las diputadas que más han renegado porque no les entregan las famosas “herramientas legislativas” (mucha lana, entiéndase), es la también célebre #LadyPollos o #LadyMallasAntiviolación, la fresnillense Iris Aguirre.

Su molestia, según ha trascendido en los corrillos de la Legislatura, es que supuestamente ya tenía “apalabrados” muchos presuntos destinos para esos recursos, y comprometidos un montón de apoyos para el norte del estado. Seguramente, dicen las víboras, han de ser más pollos, mallas, y regalitos para el Día de la Madre…

 

… Y SUPERFLUA

El chiste es que la cosa no para ahí, y como si no faltaran cosas más importantes sobre las cuales legislar, la propia Aguirre –diputada por el Partido Encuentro Social– junto con algunos de sus colegas se han dedicado a legislar trivialidades, o hacer exhortos a medio mundo para que “se porten bien”.

Entre las más recientes tareas abordadas como si fueran asuntos vitales, están varios ejemplos de la banalidad legislativa, como darles nombramientos vacuos, inútiles y cargados de soberbia a varias ciudades del estado, como si eso fuera a resolver alguna problemática social. ¿Y la gente, el pueblo, sus necesidades… qué?

 

CAÍN Y ABEL

Entre las broncas que se han desatado al interior de los partidos políticos por las cochinas ambiciones de poder personal, hay una que los mirones del pueblo están criticando a rabiar… y deleitándose de lo enredado del asunto, sobre todo porque la bronca, como dicen los dichos, “se queda en familia”.

Y es que muchos se entretienen viendo cómo es que Lupita Adabache (o sea, la cara de Saúl Monreal, dicen), está impugnando la decisión de cambio en la posición 1 de las plurinominales al Congreso, pero lo curioso es que la impugnada es… ¡Verónica Díaz! (o sea, la cara de David Monreal, dicen). Lo dicho: entre monreales te veas. ¿A quién le va?

APÁTICOS

Algunas tremendas víboras UAZtecas aseguran, juran y perjuran porque sus ojitos lo vieron, que en estos días hubo elecciones. Sí, un proceso para seleccionar a miembros del Consejo Universitario, que se supone es el máximo órgano de la máxima casa de estudios del estado. Pero que casi nadie les hizo caso.

Cuentan, con sonora admiración, cómo se enteraron de que incluso en una de las casillas instaladas para tal efecto, ¡contabilizaron la sensacional suma de tres (sí, tres) votos! De plano, dicen, parece que ya a nadie le importa la Universidad Autónoma de Zacatecas… ni siquiera a los que se dicen universitarios. ¡Qué lástima, qué pena, qué bochorno!

 


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