MARLENE LUNA | NTRZACATECAS.COM
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FRESNILLO. Directores y maestros de las telesecundarias de Fresnillo afirmaron que de los 120 planteles que brindan servicio, 90 por ciento está en pésimas condiciones.

Los docentes aseguraron que la mayoría de los planteles carece de agua potable, los salones padecen de filtración de agua durante la temporada de lluvias y para obtener energía eléctrica “se instalan diablitos”.

En varias de las instituciones están inundados con el mal olor de los desechos que tienen las cisternas, las butacas están en malas condiciones, los pizarrones son viejos, las ventanas rotas y lámparas que no encienden ni al interior del salón ni en los pasillos.

Otro problema es que los sanitarios, ante la falta de agua, se encuentran sucios al grado que nadie puede hacer uso de ellos.

A esto se suma que las mallas ciclónicas perimetrales fueron destruidas o por falta de mantenimiento están derribadas.

Cada una de estas carencias y daños en las infraestructuras de las telesecundarias han sido reportadas a la región 02 de la Secretaría de Educación de Zacatecas (Seduzac), sin que hasta el momento brinden apoyo.

La mayoría de estas escuelas tiene entre 25 y 18 años de fundación y en pocos casos han recibido mantenimiento.

Sin apoyos
Para tratar de mejorar las condiciones de estos centros escolares, los padres de familia pagan entre 300 y 500 pesos al inicio de clases.

Aunado a esta cooperación, los padres de familia tienen que pagar por el servicio de pipas, que tiene un costo de 380 pesos, así como el Internet, que tiene un costo anual de 10 mil pesos para que sus hijos reciban clases.

Todos los gastos que se generan en las telesecundarias, como en pinturas, material didáctico y artículos para el aseo de la institución, los directores, maestros y los padres de familia tienen que darlo de su bolso, porque la Seduzac siempre dice “que no hay recursos”.

Los directores afirman que pese a que hay programas federales y estatales estos siempre llegan etiquetados o se otorgan a las telesecundarias en donde hay muchos alumnos.

En el olvido
Entre las telesecundarias más afectadas se encuentra la Magdaleno Varela Luján, de la comunidad Las Mercedes, donde sólo hay 17 alumnos.

Las carencias que sufre esta institución son la filtración de agua que tienen en sus dos salones y la biblioteca, así como instalaciones eléctricas irregulares.

Francisco Medina Arellano, director de plantel, llevó un microondas para que los jóvenes calienten su lonche, “porque en tiempo de fríos los salones parecen un refrigerador y no tienen otra manera de calentar sus alimentos”.

Los padres de familia están atentos a la carencia, pero si no hay recursos el director de la institución paga todo.

En la escuela telesecundaria Francisco Goitia, carecen de agua potable; los padres de familia tienen que contratar el servicio de pipas cada 15 días, que tiene un precio de 380 pesos.

También pagan un velador a quien le dan mil pesos por semana, quien se encarga de vigilar la institución, ya que hace tres años les robaron televisores, equipos de sonido, entre otros artículos de valor.

Pese a que hay una denuncia formal, el agente que llevaba el proceso le pidió al director de la institución retirara la demanda, porque no había los elementos suficientes para seguir con la investigación.

Mientras que las palapas de la institución se encuentran destruidas y con daños en las mallas, los padres de familia adaptaron un lugar como comedor para los alumnos.

Esta telesecundaria se encuentra ubicada en la comunidad Providencia de Enrique Ramírez y acuden 44 jóvenes a estudiar de las comunidades San Miguel de Sosa, La Flor, Los Lirios, El Cuervo y Buena Vista de Rivera.

Algunos de estos jóvenes están obligados a caminar más de 5 kilómetros para recibir educación.

Mientras que la telesecundaria Narciso Mendoza, de la comunidad Carrillo, los padres de familia tuvieron que cooperar para comprar material para construir el piso de los baños, porque continuamente se filtra el agua.

Los salones se encuentran con grietas y los materiales didácticos los otorgan los maestros.

Pese a que los padres pidieron el apoyo de las autoridades de la Seduzac, la respuesta fue la misma: que no tienen los recursos suficientes para apoyarlos.

En la telesecundaria José Vasconcelos hay muy pocos alumnos, pese a que la directora estuvo buscando jóvenes para brindar clases, poco a poco la institución se sigue quedando sin alumnos.

Al igual que las otras, carece de muchos daños en su infraestructura, los padres de familia en ocasiones no pueden ayudar a la institución y temen que cada una de estas instituciones cierre sus puertas, debido a que no hay recursos para darles mantenimiento a estas instituciones.

Cada una de estas telesecundarias tiene su historia, algunas de ellas iniciaron dando clase en salones ejidales, después construyeron un salón tras otro y después de 25 años siguen sin lograr superar sus carencias.


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